Barack Obama, durante su comparecencia de ayer en la Casa Blanca para valorar la situación bélica en Irak. FOTO: REUTERS | LARRY DOWNING

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Barack Obama anunció ayer el envío de hasta 300 militares norteamericanos a Irak «para recabar información de inteligencia y entrenar en la retaguardia a fuerzas iraquíes», y afirmó que mantiene abierta la opción «de una acción militar selectiva si la situación lo requiere».

«Las fuerzas estadounidenses no volverán al combate en Irak, pero ayudaremos a los iraquíes a medida que luchan contra los terroristas que amenazan al pueblo iraquí, la región y los intereses estadounidenses», agregó.

Obama anunció además que su Gobierno está «preparado para crear centros de operación conjunta» con el Ejecutivo iraquí «en Bagdad y el norte de Irak, para compartir información de inteligencia y coordinar los planes para enfrentarse a la amenaza terrorista del EIIL» (Estado Islámico de Irak y el Levante).

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«Debido a nuestros mayores recursos de inteligencia, estamos desarrollando más información sobre potenciales objetivos asociados con el EIIL y, de ahora en adelante, estaremos preparados para realizar una acción militar selectiva y precisa si determinamos que la situación sobre el terreno lo requiere», afirmó Obama.

«Si lo hacemos, consultaré de cerca con el Congreso y los gobernantes en Irak y en la región, pero quiero enfatizar que la mejor respuesta contra el EIIL, y la más eficaz, vendrá de alianzas encabezadas por las fuerzas locales y los iraquíes», agregó.

Durante esta semana la Casa Blanca ha estado barajando varias opciones para frenar los avances del EIIL, entre ellas la posibilidad de llevar a cabo ataques aéreos selectivos, como pide el Gobierno iraquí.