A escasos metros del templo, Tebartz-van Elst tiene su mansión. | Reuters

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El presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Robert Zollitsch, ha reconocido que la iglesia católica de su país padece un «tremendo problema de credibilidad» a causa de las acusaciones de despilfarro contra el obispo de Limburg (oeste).

El presidente de la Conferencia Episcopal viajó ayer a Roma, para reunirse con el papa Francisco para abordar el caso del obispo Franz-Peter Tebartz-van Elst, de 53 años.

Este prelado ha levantado una fuerte controversia en Alemania, además de por su comportamiento autoritario, por construirse una nueva residencia por un coste que asciende ya a 40 millones de euros, frente a los 5,5 millones inicialmente anunciados.

Zollitsch se distanció en los días pasados del obispo y mostró su «extrañeza» por los costes derivados de la construcción de su nueva residencia en Limburg y otros escándalos que rodean al prelado, como su afición a viajar en primera clase.

Centenares de ciudadanos de su diócesis protagonizaron el domingo un acto de protesta ante la iglesia de la ciudad, cuyas campanas repicaron trece veces, a las 12 del mediodía, a modo de «toque de advertencia» contra el prelado, ausente.

El comportamiento del obispo ha desatado un alud de críticas desde todos los ámbitos en Alemania, país de por sí identificado con la austeridad, mientras se insiste en que el estilo de vida pomposo está en discrepancia con la modestia defendida por Francisco.

Cada año la Iglesia católica alemana está registrando 125.000 apostasías, es decir, feligreses que se dan de baja.