El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ayer en Washington durante el anuncio de la autoría del ataque con gases. | SHAWN THEW

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El Gobierno de Estados Unidos asegura disponer de múltiples pruebas -fotos, vídeos, conversaciones de funcionarios del régimen, imágenes de satélite, declaraciones de testigos presenciales, informes médicos y de organizaciones no gubernamentales, datos de servicios de espionaje-, algunas de las cuales no pueden ser expuestas al público por razones de seguridad, que «demuestran con alta confianza que el Gobierno sirio perpetró el ataque contra elementos de la oposición en las afueras de Damasco el 21 de agosto».

El secretario de Estado, John Kerry, encargado de hacer públicas esas pruebas «para que cada uno pueda juzgar por sí mismo», afirmó que se trata de un material lo suficientemente concluyente como para obligar a la comunidad internacional a dar una respuesta firme.

Respuesta

El presidente Barack Obama, que ayer volvió a reunirse con sus principales asesores militares para ultimar los detalles de la intervención contra Siria, anticipó en unas declaraciones a la prensa que, aunque aún no ha tomado una decisión, «en ningún caso habrá tropas sobre el terreno».

«Sería un acto limitado, reducido a la respuesta que se quiere dar», dijo Obama, quien insistió en que el ataque realizado por el Ejército sirio «es un desafío al mundo y el mundo tiene la obligación de responder».

La orden de actuar se tomará en Washington sin esperar al informe que presenten los inspectores de la ONU. Obama declaró que hubiera preferido una actuación con mayor respaldo internacional.