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El exanalista de la CIA Edward Snowden abandonó hoy el aeropuerto Sheremétievo de Moscú, donde había pasado las últimas cinco semanas, después de que Rusia le concediera oficialmente un año de asilo temporal.

El Servicio Federal de Migración (SFM) ruso anunció la concesión de asilo a Snowden poco después de que su abogado en Rusia, Anatoli Kucherena, le entregara el documento oficial que certifica su nuevo estatus legal.

El joven informático estadounidense, reclamado por la justicia de su país por desvelar una trama de espionaje masivo de las comunicaciones por los servicios secretos estadounidenses, salió del aeropuerto, se montó en un coche «y se dirigió a un lugar seguro», lejos de la prensa rusa e internacional, según su abogado.

Kucherena, de hecho, no quiso revelar adónde se dirigió Snowden tras abandonar la terminal de tránsito de Sheremétievo que se había convertido en su casa desde que el 23 de junio aterrizó en Moscú procedente de Hong Kong.

«Lo imagino, pero no puedo decirlo por un asunto de seguridad», dijo a la agencia Interfax Kucherena, quien recalcó que Snowden «a día de hoy es uno de los hombres más buscados del mundo».

A la pregunta que todo el mundo se hace acerca de dónde vivirá el también excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, su asesor legal respondió que se trata de un asunto que deberá decidir el propio interesado, sin intervención de las autoridades rusas.

Las cuestiones de seguridad y alojamiento «son de su competencia y es algo que decidirá él mismo», aseguró Kucherena, que también reveló que ciudadanos estadounidenses residentes en Rusia han ofrecido su ayuda al hombre perseguido en su país por tres delitos de espionaje y robo de propiedad gubernamental.

«Le han salido amigos estadounidenses en Rusia que posiblemente le ayudarán a garantizar su seguridad en un primer momento» de su estancia en el país, dijo el asesor legal del fugitivo.

Pero el joven informático, que se convirtió en uno de los personajes del año después de sus escandalosas filtraciones a la prensa internacional, a quien quiere ver es a su familia y también a su novia, según apuntó Kucherena a los medios rusos.

«Echa de menos a su novia. Le cuento todas las chicas que le llaman en Rusia y él me responde: Anatoli, tengo novia», dijo.

A quien no tardará en ver el extécnico de la CIA es a su padre, Lon Snowden, que podrá viajar a Rusia tras obtener un visado y participar así en los planes de futuro de su hijo, porque el asilo temporal no resuelve el problema de fondo, como subrayó el presidente del Consejo de Derechos Humanos adjunto a la Presidencia rusa, Mijail Fedótov.

«La solución del problema es que algún país conceda a Snowden el asilo político. En este caso (el asilo por un año en Rusia) no resuelve esta cuestión», recalcó Fedótov.

A su vez, Kucherena precisó que durante su estancia en Sheremétievo el joven informático no filtró ninguna información ni documentos a nadie, anticipándose a la condición que le puso el presidente ruso, Vladímir Putin, para poder quedarse en Rusia.

El jefe del Kremlin dejó claro que para obtener asilo en Rusia Snowden deberá cesar cualquier actividad perjudicial para los intereses de Estados Unidos.

El asesor del presidente ruso, Yuri Ushákov, reiteró instantes después de conocerse la concesión de asilo al fugitivo el deseo del Kremlin de que el «caso Snowden» no afecte a las relaciones bilaterales entre Rusia y Estados Unidos, algo que se antoja difícil a la luz del discurso estadounidense.

En Washington ya han dejado caer que la presencia en territorio ruso del fugitivo dejaría en el aire la visita oficial a Moscú que tiene previsto hacer en septiembre el inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama.

«Sabemos el ambiente que se está formando en Estados Unidos en torno a este asunto, pero no hemos recibido ninguna señal de las autoridades estadounidenses», dijo Ushakov al ser preguntado por la posibilidad de que el presidente estadounidense cancele su visita a Rusia.

La concesión de asilo a Snowden y su entrada oficial en territorio ruso se produce, además, al día siguiente de que la Justicia militar de Estados Unidos hallara culpable de una veintena de cargos al analista militar Bradley Manning, que por filtrar información secreta a WikiLeaks puede ser condenado a 136 años de cárcel.

Algunos analistas políticos rusos opinan que la decisión de no entregar a Snowden a EEUU e incluso de darle protección no afectará demasiado a las ya de por sí tensas relaciones ruso-estadounidenses.