Una manifestante protesta y muestra una pancarta en la que se puede leer "si ellos no nos dejan soñar, nosotros no les dejaremos dormir", durante una concentración contra el impuesto sobre los depósitos. | FILIP SINGER

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El Parlamento chipriota rechazó hoy por amplia mayoría el impuesto a los depósitos privados planteado por el Eurogrupo, pese a que el Gobierno había presentado una versión suavizada, que dejaba exentos los ahorros inferiores a 20.000 euros.

Todos los partidos votaron en contra del borrador de ley, con excepción del gubernamental DISY, que se abstuvo.

Concretamente, de los 56 parlamentarios, 36 votaron en contra y solo los 19 del partido conservador se abstuvieron.

Las intervenciones en el debate previo estuvieron todas marcadas por un tono de dura crítica hacia las decisiones del Eurogrupo.

Así, el presidente del Parlamento, Yannakis Omirú, habló de un «atraco a la propiedad privada, contra toda noción del Derecho».

Omirú afirmó que los socios europeos se han pronunciado a favor de que Chipre vuelva «a ser un país de soberanía limitada, un estado neocolonialista».

El presidente del Parlamento y miembro del partido socialdemócrata EDEK pidió respaldar al presidente, Nikos Anastasiadis, en «todo esfuerzo por renegociar la decisión».

Fue el propio Anastasiadis quien, en un comunicado publicado mientras se celebraba el debate, anunció su intención de «continuar luchando para que las decisiones del Eurogrupo se modifiquen».

Para mañana el presidente ha convocado a los líderes de los grupos parlamentarios con el fin de estudiar la situación derivada del rechazo y buscar alternativas.

Al amplio rechazo parlamentario se había sumado el centrista DIKO, que respalda a Anastasiadis, y que en un principio había manifestado su intención de respaldar el proyecto de ley.

Sin embargo, el fuerte rechazo popular y el revuelo político causado por este plan, acabó llevando al presidente de DIKO, Marios Karoyan, a sumarse al «no».

«No permitiremos convertirnos en otra Grecia. No aceptamos ser los parias de Europa», dijo Karoyan en su discurso cargado de emoción, para añadir que «frente a la Europa del chantaje nosotros insistimos en la Europa de la solidaridad».

Incluso el líder conservador, Averof Neofitu, fue crítico con el Eurogrupo, y pese a reprochar a los partidos que se oponen al plan no presentar alternativas, dijo que «tanto los dirigentes, como los ciudadanos tenemos razón en sentir ira por la manera que fue tratado el presidente Anastasiadis» en Bruselas.

Neofitu anunció que el próximo paso ahora será formular «una propuesta alternativa realista que pueda salvar a nuestro país», una iniciativa que, a su juicio podría obligar a los socios europeos a reexaminar el tema.