El Papa Benedict XVI ha entrado en la plaza de San Pedro del Vaticano en el papamóvil. | STEFANO RELLANDINI

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Benedicto XVI, que mañana dejará de ser Papa, dijo hoy que en sus casi ocho años de pontificado ha tenido momentos de alegría y luces, pero también «momentos difíciles», pero que siempre se ha sentido guiado y protegido por Dios.

«El Señor nos ha dado muchos días de sol y ligera brisa, días en los que la pesca fue abundante, pero también momentos en los que las aguas estuvieron muy agitadas y el viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia y el Señor parecía dormir», afirmó el papa durante su última audiencia como pontífice.

Benedicto XVI dijo que se ha sentido como San Pedro con los apóstoles en la barca en el lago de Galilea y que siempre ha sabido que en esa barca está el Señor.

«Y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino suya y no la deja hundirse. Es Él quien la conduce, por supuesto, a través de los hombres que ha elegido. Esta es una certeza que nada puede ofuscar y es por ello que mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios, porque no me ha hecho faltar a toda la Iglesia y también su consuelo, su luz y su amor», añadió.

Expectación

En medio de una gran ovación, el papa Benedicto XVI entró en la plaza de San Pedro del Vaticano en el papamóvil, para celebrar la última audiencia pública de su pontificado, a la que asisten decenas de miles de fieles de todo el mundo.

Benedicto XVI recorrió la plaza de San Pedro en el papamóvil, para estar más cerca de los presentes, que no cesaron de corear «Benedicto», «Benedicto» y «viva el papa», mientras ondebaan banderas de numerosos países, entre ellos la española y latinoamericanas, y sonaban las notas de un órgano.

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El recinto vaticano estaba repleto de fieles, así como las calles adyacentes a la plaza y según fuentes del ayuntamiento de Roma superan los 150.000.

La audiencia, que se celebró hoy en un mañana luminosa y radiante, será su último acto público en el Vaticano antes de que mañana a las ocho de la tarde de Roma (19.00 GMT) deje de ser pontífice.

La ciudad de Roma, de la que es obispo, se ha volcado con el Pontífice y todas las parroquias han estado presentes en la plaza vaticana.

También han asistido numerosos cardenales venidos ya para el próximo cónclave, arzobispos, obispos y cientos de sacerdotes, miembros del Camino Neocatecumenal, de los Focolares y otros movimientos católicos.

La única novedad de esta audiencia, en la que también ha hablado en diferentes idiomas, es que no se ha celebrado el tradicional besamanos al final (el reducido grupo de cardenales, obispos y personalidades a los suele saludar todos los miércoles), ya que -según dijo el portavoz vaticano, Federico Lombardi- todo el mundo quería despedirse y así se evitaron preferencias.

A la audiencia han asistido algunas personalidades políticas, como el presidente de Eslovaquia, Ivan Gasparovic, y los capitanes regentes de San Marino, y el copríncipe de Andorra, Joan Enric Vives.

A esas personalidades las ha saludado después, en privado, en la sala Clementina del palacio apostólico.