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Barack Obama ganó la reelección, pero no tendrá tiempo para festejar, ya que deberá lidiar casi de inmediato con el llamado «abismo fiscal», una mezcla de alzas de impuestos y recortes de gastos que restarían unos 600.000 millones de dólares a la economía estadounidense si el Congreso no toma medidas.

En juego están dos cosas diferentes: recortes de impuestos a los particulares que vencen a fines de este año y decenas de miles de millones de dólares en recortes generalizados al gasto que entrarían en vigor a inicios del 2013.

Si no se logra evitar este abismo, los mercados estadounidenses y globales podrían sufrir turbulencias, al tiempo que la economía del país podría caer en recesión. La forma en que Obama enfrente estos desafíos, sobre todo con una Cámara de Representantes controlada por la oposición republicana, podría marcar su segundo mandato.

Obama querrá llegar a un acuerdo con el Congreso antes del 31 de diciembre, dado que de lo contrario corre el riesgo de que la economía entre en recesión durante el primer semestre del 2013 por el excesivo déficit, según expertos presupuestarios y asesores demócratas.

Otras cuestiones claves para el próximo mandato serán la conclusión de la reforma sanitaria. Básicamente, deberá poner en marcha de forma efectiva la cobertura médica. La 'revolución Obama' incluía en su primer mandato reducir el paro y ahora se ha comprometido a dejarlo en la más mínima expresión, una tarea que parece muy difícil. Además, Obama incluyó en su programa elevar la carga impositiva a la clase alta norteamericana, que le llevó duras críticas.

El mundo

A nivel internacional, Obama ahora deberá lidiar con adversarios extranjeros, como los gobiernos de Irán, Siria y, posiblemente, China. La reelección del presidente demócrata asegura la continuidad de la política exterior estadounidense, pero deja preguntas sin responder, como si la diplomacia puede ponerle límites al programa nuclear de Irán o si Israel y EEUU deberán recurrir a ataques aéreos.

Tampoco es obvio si Obama podrá mantener su reticencia a involucrarse en la guerra civil en Siria para permitir el flujo de armas estadounidenses a los rebeldes que buscan destituir al presidente Basar al Asad.

Si los eventos lo permiten, los analistas extranjeros dicen que Obama seguirá con su giro en Asia, donde busca reorientar sus políticas para aprovechar el crecimiento esperado en países como China e India, y retirarse de Oriente Medio. La retirada de Afganistán está ya planificada y acordada. Ahora falta llevarla a la práctica, algo que puede llevar sus dificultades.