Un hombre mira como crece el agua del East River desde Brooklyn, Nueva York. | ANDREW KELLY

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El huracán «Sandy» se encuentra a 180 kilómetros en el sudeste de Atlantic City, en Nueva Jersey, donde tocará tierra «pronto esta tarde», advirtió hoy el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE.UU.

Sandy», un huracán de categoría uno, avanza muy rápidamente con una velocidad de traslación de 44 kilómetros por hora hacia el noroeste y, en esta trayectoria, su centro «tocará tierra a lo largo o justo al sur del sudeste de la costa de Nueva Jersey pronto esta tarde», según los meteorólogos.

El huracán, que genera vientos máximos sostenidos de 150 kilómetros por hora, amenaza la costa noreste de EE.UU. con un peligroso oleaje.

«La mayor amenaza es el oleaje y la subida del nivel de agua del mar», que podría poner en peligro vidas, dijo hoy a Efe Todd Kimberlaind, portavoz del CNH.

De acuerdo con los modelos de este organismo, «Sandy», que se halla a 285 kilómetros al sur-sudeste de la ciudad de Nueva York, afectará a «la costa de Nueva Jersey, el gran área de Nueva York, Long Island y el sur de Nueva Inglaterra», precisó Kimberlaind.

El huracán lleva consigo una marejada ciclónica y vientos de fuerza huracanada.

El centro del huracán se ubicaba a esa hora en la latitud 38,3 grados norte y 73,1 grados oeste, y, según un probable patrón de trayectoria, continuará su trayectoria durante las próximas horas hasta que toque tierra, para comenzar luego a debilitarse.

«Sandy» experimentará una «transición a un sistema de baja presión invernal esta tarde o noche», pero esto «no irá acompañado de un debilitamiento» del fenómeno meteorológico, resaltó el CNH.

Los vientos de fuerza huracanada se extienden hasta 280 kilómetros desde el centro del fenómeno tropical, y los de fuerza de tormenta tropical hasta unos 780 kilómetros, con lo que se sentirán a lo largo de las costas del sur de Nueva Jersey, Delaware, el este de Virginia y hasta el centro y sur de la bahía de Chesapeake.

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Por ello, permanece un aviso de tormenta tropical (paso del sistema en 36 horas) desde el norte de Surf City hasta Duck, en Carolina del Norte, así como en los estuarios Pamlico y Albemarle y en las Bermudas.

Además, se sentirán vientos huracanados en zonas de la costa entre Chincoteague (Virginia) y Chatham (Massachusetts), además de las bahías de Chesepeake y Delaware y la costa norte de la península de Delmarva, Nueva Jersey, el área de Nueva York, Long Island, Connecticut y Rhode Island.

Según el CNH, la combinación de «una peligrosa marejada ciclónica y las mareas causará inundaciones» en áreas cerca de la costa.

Los meteorólogos también advirtieron de la posibilidad de que caigan intensas nevadas en las montañas del oeste de Virginia y la frontera con Kentucky, así como sobre las de cerca de la frontera de Carolina del Norte y Tennessee, y en Maryland, y prevén que las condiciones del mar se mantengan complicadas desde Florida hasta Nueva Inglaterra en los próximos días.

La proximidad de la tormenta ha forzado la clausura de labores gubernamentales, en las instituciones educativas y de buena parte de los servicios de transporte desde el norte de Virginia hasta Nueva York.

La ciudad de Nueva York está hoy totalmente paralizada, con el cierre del transporte público, las escuelas, universidades, tribunales, teatros, grandes empresas, la Bolsa, los monumentos, los museos y hasta la sede de Naciones Unidas, por lo que el tráfico es mucho menos intenso de lo habitual y hay poca gente en la calle.

La Bolsa de Nueva York también cerrará el martes y se ha ordenado la evacuación de más de 370.000 personas desde Coney Island, en Brooklyn, a Battery Park, en Manhattan, además del cierre de los dos túneles situados al sur de Manhattan.

Nueve estados, desde Carolina del Norte hasta Massachusetts, han declarado el estado de emergencia para prepararse ante la tormenta y han pedido a los residentes que acumulen agua embotellada, baterías y alimentos.

Las autoridades han recomendado a la población de esta vasta región que esté preparada para cortes del suministro de electricidad e inundaciones, y los candidatos presidenciales, Barack Obama y Mitt Romney, han tenido que alterar sus agendas de campaña para los comicios del 6 de noviembre.