Felix Baumgartner, tras saltar desde la estratosfera. | Reuters

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Ha saltado desde la estratosfera, volado a través del Canal de la Mancha y puesto en peligro su vida en múltiples ocasiones. Felix Baumgartner quiere ahora una vida tranquila. O casi: dedicarse a pilotar helicópteros y salvar gente.

«Me retiro del deporte extremo», ha declarado este austríaco de 43 años, que el domingo se convirtió en la primera persona en romper la barrera del sonido tras saltar desde 39 kilómetros de altura, según recoge la página web de la radiotelevisión de Austria.

«Me gustaría encontrar un trabajo decente como piloto de helicópteros de rescate. Trabajar medio año en los Alpes y medio año en California, luchando contra el fuego y rescatando gente», ha definido Baumgartner su futuro ideal.

Una profesión de riesgo pero que parece tranquila en comparación con su vida hasta ahora.

Ya antes del salto estratosférico que lo ha hecho famoso en todo el mundo, este antiguo instructor de paracaidismo en los comandos de elite del Ejército austríaco ya se había lanzado al vacío desde el edificio más alto del planeta, de 509 metros, o desde la estatua de Cristo Redentor en Río de Janeiro.

Pero antes de empezar su nueva vida, Baumgartner quiere un poco de calma. Los medios austríacos aseguran que disfrutará de unas cortas vacaciones en España, junto a su novia Nicole, y él mismo ha asegurado que necesita tranquilidad: «nada de correos electrónicos ni de teléfono móvil».

Una calma que será difícil de mantener siendo como es una de las personas más famosas del mundo.

Sólo en el canal de Internet YouTube, más de ocho millones de personas vieron en directo como Baumgartner se lanzaba al vacío y aceleraba hasta los 1.342 kilómetros por hora para luego descender en paracaídas sobre el desierto de Nuevo México (EEUU).

Una editorial alemana ha anunciado que en marzo del próximo año se publicará un libro en el que el austríaco narrará ésta y otras hazañas. «Conquistador del Cielo. Mi vida en caída libre», es el nombre que tendrá el relato.

Pero si Baumgartner ha alcanzado la fama y la gloria reservada a los más grandes aventureros de la historia humana, el patrocinador del salto no se ha quedado atrás.

Red Bull, la marca de bebidas energéticas que ha financiado el conocido como «proyecto Statos», se aseguró ya durante las semanas previas al salto titulares de periódicos, minutos en informativos y cientos de miles de comentarios en redes sociales.

Los detalles técnicos, los riesgos del salto, las cancelaciones por el mal tiempo: el impacto mediático de Red Bull Stratos en los últimos días fue enorme y su efecto publicitario es calculado por el prestigioso diario alemán «Süddeutsche Zeitung» en varios cientos millones de euros.

Una enorme ganancia si se compara con los 50 millones de euros que se estima ha invertido la compañía austríaca en el proyecto.