Syria's President Bashar al-Assad (R) meets with U.N.-Arab League envoy Kofi Annan in Damascus May 29, 2012, in this handout photograph released by Syria's national news agency SANA. REUTERS/SANA (SYRIA - Tags: POLITICS TPX IMAGES OF THE DAY) FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS SYRIA/ | SANA

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Las principales potencias occidentales decidieron ayer aumentar la presión diplomática sobre el régimen de Bachar al Asad expulsando a diplomáticos sirios de su territorio, en un movimiento coordinado para protestar por la masacre de Hula.

Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, España, Italia, Canadá y Australia, entre otros, tomaron parte en la iniciativa con el fin de dejar claro su horror ante la matanza que el pasado viernes costó la vida a 108 civiles, de los cuales 49 eran niños y 34 mujeres.

Violaciones

«Esta masacre es la muestra más clara hasta la fecha de las flagrantes violaciones por el Gobierno sirio de sus obligaciones ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas», declaró en Washington la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

Desde Europa, el mensaje fue similar: «La matanza fue absolutamente inaceptable, la violencia durante el fin de semana alcanzó nuevos niveles de atrocidad», señaló el portavoz de Exteriores de la Unión Europea, Michael Mann.

Prácticamente en cadena y en un corto periodo de tiempo, los gobiernos de un buen número de países de la UE anunciaron la expulsión de los embajadores sirios. La secuencia la inició el presidente francés, François Hollande, al que siguieron muy poco después Alemania, España e Italia.

A continuación, el Reino Unido anunció la expulsión del encargado de negocios de Siria en Londres y de otros dos diplomáticos.

«Estas expulsiones expresan nuestro horror por el comportamiento del régimen» de Damasco, dijo el ministro de Exteriores británico, William Hague, quien subrayó que su país seguirá buscando un endurecimiento de las sanciones internacionales contra Siria.

Su homólogo español, José Manuel García-Margallo, que ayer visitó Londres, subrayó que es preciso «garantizar el cese de la violencia en Siria, la llegada de ayuda humanitaria a los que lo necesitan y la apertura de un proceso de transición».

«Esperamos que el mensaje claro que estamos enviando se registre en Damasco y no se tope con oídos sordos», dijo por su parte el jefe de la diplomacia alemana, Guido Westerwelle.