Funeral en Duma por tres manifestantes muertos en choques con las fuerzas de Al Asad. | HANDOUT

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La misión de observación de la Liga Arabe proseguirá con su labor en Siria, según afirmó ayer el subsecretario general de este organismo, Ahmed Ben Helli. Unas horas antes, los seis países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) -Emiratos Arabes Unidos, Bahréin, Arabia Saudí, Omán, Qatar y Kuwait- habían anunciado su decisión de retirar a los observadores que habían incluido en esa delegación.

«La misión continuará con su labor porque el protocolo ha sido prolongado temporalmente hasta el 24 de febrero», declaró Ben Helli a los medios de comunicación en El Cairo.

Supervisión

Los observadores viajron a Siria a finales del pasado diciembre para comprobar si el Gobierno del presidente Bachar al Asad está aplicando el plan de paz que propuso la Liga para poner fin a la violencia que comenzó el pasado marzo con las protestas antigubernamentales, duramente reprimidas por el régimen.

Al menos 40 civiles perecieron ayer en Siria en una sangrienta ofensiva de las fuerzas leales a Al Asad contra los bastiones opositores de Homs y Hama, en el centro del país, según un grupo de la oposición siria.

Esta violenta jornada coincide con las declaraciones del ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, que defendió que su país tiene la «obligación» de hacer frente a los actos terroristas cometidos en su territorio, en referencia a los «grupos armados» a los que Damasco acusa de estar detrás de la revuelta contra el régimen.