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El asedio a la ciudad sureña de Deraa, epicentro de las protestas en Siria, prosiguió ayer con ataques de artillería, tanques y francotiradores, mientras se multiplican las denuncias sobre una campaña de detenciones en distintos puntos del país.

El asedio de las fuerzas de seguridad sería tal que un testigo, identificado como Mohamed al Homsi, calificó de genocidio lo que ocurre en Deraa, en una conversación telefónica con la cadena de televisión catarí Al Yazira desde esa localidad.

«Bombardean indiscriminadamente, han destruido casas y asesinan a la gente en las calles, incluidos niños y mujeres, asimismo nos están matando de hambre, ya que no dejan entrar alimentos. Ni siquiera Israel ha cometido lo que perpetra (el presidente sirio) Bachar al Asad con su pueblo en Deraa», subrayó Al Homsi.

Sin recursos

Aseguró que no hay ninguna tienda abierta y, ante la ausencia de médicos, la población atiende a los heridos en sus casas con humildes recursos, ya que tampoco dispone de medios.

Otro habitante de Deraa, Amer al Horani, declaró también a Al Yazira que las fuerzas de seguridad irrumpieron en la mezquita Al Umari y en la vivienda de su imán, el jeque Ahmed al Sayasna. En ese templo comenzaron las primeras protestas contra el régimen sirio en Deraa.

La situación en la ciudad «es similar a una guerra y todo esto ha sido porque pedimos libertad. Deraa vive una tragedia, ni hemos podido sepultar a los muertos, la gente conserva como puede los cadáveres de sus familiares fallecidos en las neveras», dijo Al Horani.

Además, el grupo opositor Sham informó de que en la localidad de Al Haula, ubicada en la provincia de Homs, se registró un número indeterminado de personas muertas y heridas por disparos de las fuerzas de seguridad.