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Los cambios se aceleran en Túnez, donde la Justicia anunció ayer la apertura de un procedimiento judicial contra el presidente depuesto Zine el Abidín Ben Ali y varios miembros de su poderosa familia por la apropiación de la riqueza del país. Pese a la permanencia en puestos clave del Gobierno de varios miembros de la Agrupación Constitucional Democrática (RCD) -el todopoderoso partido del ex presidente- el anuncio de su persecución judicial, apenas cinco días después de su caída, indica que mucho se está moviendo y muy rápido en el poder tunecino.

Además, el radical cambio en la línea informativa de los medios públicos y privados, en un país que ha vivido durante décadas en la más férrea censura, denota también una transformación vertiginosa en las estructuras de poder del régimen anterior.

Cambios

La agencia oficial TAP y la televisión estatal acostumbradas durante años a ensalzar sin descanso la figura de Ben Ali y su clan familiar anunciaron ayer su persecución judicial con grandes titulares, mientras el canal público mostraba imágenes de miles de manifestantes llamándoles «mafiosos» en todo el país. Según la agencia oficial, la investigación del ex presidente y su familia se emprenderá por «adquisición ilegal de bienes muebles e inmuebles, depósitos ilícitos en el extranjero y exportación ilegal de divisas».

El procedimiento judicial abarcará a Ben Ali, su esposa Leila Trabelsi y los «hermanos y yernos» de ésta última. Mientras, Suiza congeló ayer con efecto inmediato los fondos bancarios y bienes inmuebles del derrocado presidente de Túnez y su familia. La actitud de acoso judicial contra los Ben Ali se ve corroborada al conocerse ayer que la familia tunecina es propietaria de todo un edificio en el centro de París y de un magestuoso chalet en los Alpes.