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Las autoridades de Corea del Sur consideraron hoy «vital» el apoyo de China y Rusia para responder a Corea del Norte por el ataque que este martes acabó con la vida de cuatro personas en la isla surcoreana de Yeonpyeong, en el Mar Amarillo (Mar Occidental).

El ministro surcoreano de Asuntos Exteriores, Kim Sung-hwan, manifestó que Seúl hará todo lo posible para recabar el respaldo de Moscú y Pekín a la hora de tomar medidas contra el régimen comunista norcoreano, informó la agencia local Yonhap.

Tanto Rusia como China son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU con derecho a veto y mantienen con Corea del Norte relaciones más estrechas que el resto de la comunidad internacional.

Pekín, en concreto, es el mayor aliado político y económico de Pyongyang, y hasta ahora ha evitado condenar abiertamente el ataque del martes en Yeonpyeong.

Cerca de 80 obuses norcoreanos cayeron sobre la isla, donde residen unos 1.700 civiles y un contingente militar permanente, y causaron la muerte de dos civiles y dos militares, además 18 heridos, y destruir unas veinte casas.

Yeonpyeong está a solo 13 kilómetros de la costa norcoreana y en plena frontera marítima, que Pyongyang no reconoce al denunciar que fue trazada unilateralmente tras el fin de la guerra de Corea (1950-1953).

El ataque de esta semana se produjo ocho meses después del hundimiento, en esa misma zona del Mar Amarillo, de la corbeta surcoreana «Cheonan», en el que murieron 46 marinos.

Corea del Sur y EEUU aseguran que el buque se fue a pique a causa de un torpedo norcoreano, tal y como indicó un equipo internacional de investigadores, pero Pyongyang niega su implicación.

El intento de Seúl de que el Consejo de Seguridad condenase a Corea del Norte por aquel suceso se topó con la resistencia de Rusia y China, aunque finalmente el organismo emitió un comunicado en el que condenó el hundimiento sin culpar directamente a Pyongyang.

Ataque

El dirigente norcoreano, Kim Jong Il, y su hijo y sucesor Kim Jong Un habrían visitado la base militar desde la que horas después se lanzaron proyectiles contra Corea del Sur el martes, según informan este jueves los medios surcoreanos.

Una fuente del Gobierno citada por el 'Joongang Daily' sugiere que fue el mismo Kim quien ordenó el ataque contra la isla Yeonpyeong, en el que murieron dos militares surcoreanos.

Al parecer, Kim y su hijo se reunieron con el comandante a cargo de una base naval de la provincia de Hwanghae Sur, el general Kim Kyok Sik. Un miembro de la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional surcoreana precisó que la Inteligencia militar intenta determinar si esta visita está directamente relacionada con el ataque, según el diario 'Chosun Ilbo'. De hecho, se estudia si los dos mandatarios dieron el visto bueno al ataque contra la isla.

Dicha fuente relata que poco antes del hundimiento del buque surcoreano 'Cheonan' el pasado marzo -incidente que produjo 46 muertos-, el Ejército tenía información confidencial que apuntaba a que Kim se había reunido con el director del departamento de reconocimiento general de las fuerzas del norte, Kim Yong Chol.

«Es una prueba circunstancial de que el ataque fue meticulosamente planificado», asegura esta fuente.

El 'Joongang Daily' señala también que padre e hijo visitaron la base costera de Gaemori un día antes de que se lanzaran desde ella los proyectiles que impactaron contra Yeonpyeong.

La agencia estatal norcoreana KCNA se limita a recoger la visita que Kim habría realizado con miembros de la cúpula militar, entre ellos su hijo, a una piscifactoría de Yongyon, en la misma provincia de Hwanghae Sur. Esta localidad se encuentra apenas a unos kilómetros de las bases anteriores.