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El OIEA indicó hoy que Irán ha producido ya más de tres toneladas de uranio enriquecido, suficientes para tres bombas atómicas, mientras que sigue sin responder a las alegaciones sobre posibles dimensiones militares de su programa nuclear.

Un informe confidencial de la agencia nuclear de la ONU, enviado en Viena a los estados miembros, agrega que Irán suspendió a mediados de noviembre temporalmente el enriquecimiento de uranio, lo que indicaría la existencia de algunos problemas en el programa.

Según el OIEA, Irán suspendió el pasado 16 de noviembre la producción de uranio enriquecido sin dar explicaciones al respecto.

Ayer, 22 de noviembre, los iraníes informaron al organismo de que las operaciones se han reiniciado, con 28 cascadas en funcionamiento (con entre 164 y 174 centrifugadoras cada una).

Irán ha aumentado el número de centrifugadoras en funcionamiento casi un 25 por ciento desde agosto, aunque la producción de uranio enriquecido se ha mantenido estable, en unos 100 kilos por mes.

«La eficiencia de las centrifugadoras está bajando», aseguró un diplomático cercano al OIEA, conocedor de la investigación internacional que se lleva a cabo allí desde hace ocho años.

A pesar de que el plan inicial de Irán era construir en esa planta 50.000 centrifugadoras para la producción industrial de combustible nuclear, el número de equipos se mantiene estable desde el año pasado por debajo de las 9.000 unidades.

Eso también hace crecer las sospechas sobre las intenciones verdaderas del programa nuclear iraní.

El Consejo de Seguridad de la ONU ha emitido ya cuatro rondas de sanciones ante la negativa iraní de cumplir con sus exigencias.

Exige la suspensión de su programa de enriquecimiento, congelar la construcción de un reactor de agua pesada y aplicar un régimen especial de inspecciones, entre otros asuntos.

A pesar de ello, Irán ha producido ya un total de 3.135 kilos de uranio enriquecido hasta el 5 por ciento, frente a los 2.800 kilos registrados a finales de agosto.

La producción de uranio con una pureza de hasta el 20 por ciento también sigue adelante, con una producción acumulada de 33 kilos, que según Teherán serán destinados a la fabricación de combustible nuclear para un reactor científico y médico en la capital iraní.

Bombas atómicas

Los expertos consideran que al enriquecer uranio hasta esos niveles, los iraníes avanzan en sus conocimientos sobre la forma de controlar el proceso para purificar uranio hasta el 90 por ciento, lo que le permitiría fabricar bombas atómicas.

Se estima que con una tonelada de uranio enriquecido se consigue suficiente uranio altamente enriquecido para fabricar una bomba atómica, aunque para ello Irán debería expulsar los inspectores de la ONU y romper oficialmente el Tratado de No Proliferación (TNP).

Por eso, el enriquecimiento de uranio se encuentra en el centro de la disputa sobre el programa nuclear, ya que ese material tiene aplicaciones tanto civiles como militares.

El informe emitido hoy por el secretario general del OIEA, Yukiya Amano, agrega que Irán sigue rechazando cualquier explicación sobre posibles dimensiones militares de sus actividades atómicas.

«No ha habido progreso en las dimensiones militares. Irán rechaza hablar sobre ello desde hace dos años», dijo un diplomático a Efe.

En el informe, Amano expresa su preocupación al decir que «Teherán no está ofreciendo la cooperación necesaria para que la Agencia confirme que todos los materiales nucleares en Irán tienen fines pacíficos».

Desde hace años, el OIEA investiga las «posibles dimensiones militares» del programa nuclear iraní sobre la base de información recibida de EEUU y varios de sus aliados europeos.

Irán afirma que estas alegaciones, que entre otros asuntos hablan de posibles experimentos con explosivos especiales, son falsas y manipuladas, por lo que se niega debatir el asunto con el organismo nuclear de la ONU.

Estados Unidos y la Unión Europea (UE) temen que, bajo el paraguas de un programa civil, Irán esté en realidad desarrollando las capacidades para hacerse con materiales de fisión para poder construir una bomba.

Teherán rechaza esto y dice que su programa atómico sólo tiene intenciones pacíficas como la generación de energía eléctrica y la lucha contra el cáncer.