El presidente de Estados Unidos, Barcak Obama, ha comparecido ante los medios tras la derrota en las elecciones legislativas. | KEVIN LAMARQUE

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El Partido Republicano (GOP) ha arrebatado a los demócratas el control sobre la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos por un margen que podría superar la histórica victoria legislativa que consiguió el partido en 1994, y ha recortado significativamente la ventaja demócrata en el Senado. En estas elecciones legislativas, el presidente Barack Obama ha experimentado el mayor varapalo desde su llegada a la Casa Blanca hace dos años al perder el apoyo del electorado, ahora apático, que le aupó a la Casa Blanca.
Para el 'Grand Old Party', las elecciones, que han batido récords en gasto de campaña y en seguimiento por Internet, son el pistoletazo de salida a la carrera por la Presidencia de 2012. Para entonces, habrán intentado anular en la medida de lo posible las reformas sanitaria y financiera iniciadas por Obama y el Congreso demócrata precedente. El propio presidente, antes de saber los primeros resultados, ya avanzaba que «los republicanos serán capaces de dictar los términos de las conversaciones».
Mayoría holgada
Los republicanos lograron su victoria más significativa en la Cámara baja de los últimos 60 años, al ganar al menos 60 escaños, cifra muy por encima de la que necesitaban para hacerse con la mayoría y poner contra las cuerdas la agenda de Obama.
A pesar de que ayer había al menos una docena de escaños sin adjudicar, dado que los resultados están muy ajustados, los recuentos indican que los republicanos tienen asegurados 240 escaños -algunos recuentos dicen que son 239- de los 435 que componen la Cámara. Los demócratas tienen 183 y los doce restantes están en disputa. La mayoría se alcanza con 218.
En el Senado, los demócratas consiguieron mantener su mayoría simple ya que, aunque hay tres de los 37 escaños que estaban en juego aún sin adjudicar, los demócratas tienen 51 mientras que los republicanos 46.
Los resultados confirman que, efectivamente, las elecciones de medio mandato representan un varapalo para el presidente.
La noticia positiva para la Casa Blanca ha sido que, al menos, se ha conseguido salvar el escaño de Harry Reid, el senador de Nevada y líder de la mayoría demócrata en el Senado, que ha sido un gran aliado de las políticas más controvertidas del presidente en materia financiera y de salud, lo que ha estado a punto de costarle el puesto.