Toulouse vivió ayer una de las mayores manifestaciones que se recuerdan. | Reuters

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Las protesta contra el retraso de la edad mínima de jubilación en Francia ganó adeptos en la sexta jornada de huelga general convocada por los sindicatos que, envalentonados con ese éxito, amenazaron con radicalizar el movimiento en forma de paros indefinidos si el Gobierno francés no rectifica. Se tomen los datos de los sindicatos o los del Gobierno, la jornada convocó a más manifestantes que la del pasado día 23, cuando el Ejecutivo detectó un descenso de la protesta que le sirvió para proclamar que los franceses habían comprendido su reforma.

El movimiento de protesta recibió el refuerzo de centenares de miles de estudiantes, convocados por las organizaciones de alumnos para respaldar al movimiento sindical, punto éste que intentaba evitar el Elíseo. En las casi 250 manifestaciones convocadas ayer, los sindicatos aseguraron haber reunido a 3,5 millones de manifestantes, un 20 por ciento más que el pasado día 23.

Más manifestantes

Por su parte el Gobierno contabilizó 1,23 millones, dato también superior al de hace veinte días, cuando cifró la protesta ligeramente por debajo del millón de personas. En ambos casos, la jornada de ayer mostró que el movimiento no languidece, como afirmaba el Gobierno, convencido de que el avance parlamentario de la reforma, cuyos puntos más controvertidos ya ha aprobado el Senado, agotaría a los opositores.

Es más, la movilización amenaza con crecer y hacerse más radical e incisiva, en forma de huelgas indefinidas, para intentar emular el éxito de 1995, cuando el Ejecutivo dirigido entonces por Alain Juppé tuvo que dar marcha atrás en su proyecto de reforma de las pensiones ante la presión de los trabajadores. Ahora el Ejecutivo no da muestras de flaqueza y, pese al crecimiento de la protesta, el primer ministro, François Fillon, reiteró su «determinación» a retrasar la edad mínima de jubilación de 60 a 62 años, y de 65 a 67 la edad para cobrar el total de la pensión.