Entrada de una sucursal de la entidad financiera Anglo Irish Bank en Belfast, Irlanda del Norte. | PAUL MCERLANE

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La economía de Irlanda vivió ayer su particular «jueves negro» tras conocerse que el agujero de los bancos nacionales obligará al Gobierno a inyectar casi 50.000 millones de euros en un sistema al que se responsabiliza de la profunda crisis que sufre el país.

Gran parte de ese dinero, que saldrá del bolsillo del contribuyente, irá destinado al Anglo Irish Bank, nacionalizado en 2009 y cuyo rescate se cifró ayer en 29.300 millones de euros «en el mejor de los casos», según el Banco Central de Irlanda.

En el peor de los casos, el Gobierno tendrá que inyectar en el Anglo Irish Bank unos 5.000 millones de euros adicionales, que, sumados a la factura final de los otros cinco grandes bancos nacionales, elevará el déficit público irlandés -el más alto de la Unión Europea- durante 2010 hasta el 32% del PIB.

El Allied Irish Banks (AIB), que aprobó los test de solvencia de la UE el pasado julio, necesita ahora añadir otros 3.000 millones de euros a los 3.500 que ya ha recibido del Estado, lo que llevará al Gobierno a hacerse con el 90% del primer banco privado irlandés mediante la compra de acciones ordinarias.

El ministro irlandés de Finanzas, Brian Lebihan, calificó las cifras de «horrendas», pero indicó que su divulgación debería transmitir «tranquilidad» a los mercados internacionales y a los inversores, al tiempo que aseguró que la subida del déficit público irlandés en 2010 es «coyuntural».

El objetivo, dijo el ministro, continúa siendo reducir el déficit público hasta el 3 por ciento del PIB en 2014, en línea con las directrices de la UE.

«El apoyo general del Estado a nuestro sistema bancario continúa siendo manejable y se puede acomodar dentro de los planes fiscales del Gobierno para los próximos años», afirmó.