Familiares buscan el cuerpo de las víctimas de una explosión en un hospital de Kandahar. | Humayoun Shiab

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Al menos 40 personas han muerto y otras 74 resultaron heridas en un atentado perpetrado durante una boda en la provincia de Kandahar, en el sur de Afganistán, informó hoy el Ministerio afgano de Interior.

Una fuente policial precisó a Efe que entre los muertos y los heridos hay varios niños y explicó que las fuerzas de seguridad están investigando todavía si se trató de un ataque con bomba o de un atentado suicida.

Un testigo presente en el lugar, sin embargo, dijo haber visto un coche que llegó al recinto y explotó entre la multitud, mientras los invitados a la ceremonia estaban comiendo, relató a Efe uno de los heridos.

El atentado ocurrió entrada la noche en el distrito de Arghandab, durante la boda de un hijo del jefe de una compañía de seguridad que presta servicio a los convoyes logísticos de las tropas extranjeras en el país, dijo un residente de la zona a la agencia afgana AIP.

Varios de los heridos se encuentran en estado crítico, reveló a Efe un doctor del hospital de Mirwais, en Kandahar, que añadió que la mayoría de los afectados son varones porque la explosión ocurrió en un área reservada para hombres.

Aunque los insurgentes afganos no han reivindicado por el momento la autoría de los hechos, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) afirmó, en un comunicado, que el ataque es una prueba de «las tácticas nauseabundas e indiscriminadas de los talibanes».

Ataques

Las milicias insurgentes dieron por iniciada el pasado 10 de mayo una campaña denominada «Al-Faath» (Victoria), y desde entonces han protagonizado varios ataques de entidad contra bases de las tropas extranjeras desplegadas en Afganistán.

Sin embargo, la milicia insurgente también incluyó entre sus objetivos a las compañías logísticas o implicadas en tareas de reconstrucción, y a «todos aquellos», dijeron, «que apoyen o trabajen por el fortalecimiento del dominio extranjero».

Las tropas internacionales presentes en Afganistán llevan meses preparándose para una intensa campaña en Kandahar, que es uno de los focos más conflictivos de Afganistán y un tradicional bastión de los insurgentes talibanes.

Las milicias han recurrido en el pasado a ataques suicidas o acciones de comandos, pero suelen hostigar a las tropas afganas y extranjeras con tácticas propias de las guerrillas tradicionales, como el emplazamiento de bombas camineras o las emboscadas.

En los últimos cinco días han perdido la vida en Afganistán 23 soldados extranjeros, cuatro de ellos por el derribo de un helicóptero en la vecina provincia de Helmand y los demás por explosiones de bombas y tiroteos.

A falta de confirmar la autoría de la explosión de anoche, el suceso ha tenido lugar menos de una semana después de la celebración de la «jirga de la paz», un cónclave de líderes tribales y administrativos afganos para buscar el fin a la guerra en el país.

La «jirga», una iniciativa del presidente, Hamid Karzai, aprobó el plan de éste para lograr la paz con los talibanes, y apoyó una amnistía parcial para los insurgentes que abandonen las armas.