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El régimen comunista de Pyongyang decidió ayer romper todas sus relaciones con Seúl y lo amenazó con posibles «medidas militares» al tiempo que ponía en alerta a su Ejército, en plena escalada de tensión en la inestable península coreana.
Los duros intercambios verbales entre un aislado régimen comunista con poder nuclear y un destacado aliado de EEUU se producen a raíz de que una investigación determinase el pasado jueves en Seúl la implicación norcoreana en el hundimiento de un navío surcoreano, que en marzo causó 46 muertos.
Amenazas
Después de que el lunes el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, anunciase la suspensión del comercio intercoreano y su intención de llevar ante la ONU el hundimiento de la corbeta Cheonan, Corea del Norte redobló ayer sus amenazas. Además de poner en alerta a su Ejército, Pyongyang calificó de «farsa» la investigación de ese hundimiento -ha negado en todo momento su responsabilidad-, amenazó con «medidas militares» a Seúl y anunció que las relaciones intercoreanas están congeladas.
Tras este suceso, Corea del Sur ha vuelto a considerar al Norte como su «principal enemigo», término que no acuñaba desde 2004, mientras Pyongyang amenaza con una respuesta militar.
Mientras, EEUU, China y Rusia aceleran las gestiones para frenar el conflicto. La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, llega hoy a Seúl para analizar con las autoridades surcoreanas la respuesta diplomática a Pyongyang. En la capital china, Clinton reiteró ayer el total apoyo a Corea del Sur, mientras Pekín, el único gran aliado de Pyongyang, aboga por la calma y el diálogo entre las dos Coreas para solucionar el conflicto. El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, también pidió ayer contención para impedir la escalada de la tensión entre las dos Coreas.