Un huérfano afgano recibe provisiones de auxilio distribuidas por la organización no gubernamental Mercy Corps, en Kunduz, al norte de Afganistán. | NAQEEB AHMED

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Al menos 27 civiles afganos, entre ellos mujeres y niños, murieron en un bombardeo de la OTAN el domingo en la provincia de Uruzgán, en el sur del país, según anunció ayer el Gobierno afgano, que calificó de «injustificable» lo ocurrido. Entretanto, al menos quince personas murieron, entre ellas un influyente jefe tribal, en un atentado suicida en la provincia de Nangarhar (este).
El Gobierno afgano condenó duramente las muertes, que calificó de «injustificables», después de que un avión de la Alianza disparara por error contra un grupo de civiles, a los que tomó por insurgentes. Asimismo, advirtió de que lo ocurrido supone «un gran obstáculo» en los esfuerzos contra la insurgencia.
En este sentido, pidió a la OTAN que «coordine estrechamente y tenga el máximo cuidado antes de realizar ninguna operación militar con el fin de que se puedan evitar posibles errores que puedan resultar en el daño a civiles», informa la BBC.
Según el portavoz del gobernador provincial, Nisar Ahmad Jetab, todas las víctimas eran civiles, aunque sí reconoció que el ataque se produjo en una zona controlada por los talibán.
Desconfianza
Las víctimas civiles en las operaciones militares de las fuerzas extranjeras han generado fricción entre el Gobierno afgano y éstas últimas, que han lanzado dos grandes ofensivas en los últimos ocho meses en un intento por frenar la creciente presencia de la insurgencia talibán.
«Estamos profundamente tristes por la trágica pérdida de vidas inocentes», aseveró el comandante de las fuerzas aliadas en Afganistán, el general estadounidense Stanley McChrystal, en un comunicado. «He dejado muy claro a nuestras fuerzas que estamos aquí para proteger al pueblo afgano y que matar inadvertidamente o herir a civiles mina su confianza en nuestra misión», añadió.
Entretanto, al menos quince personas murieron ayer, entre ellas un influyente jefe tribal afgano, Mohamad Haji Zaman, en un atentado suicida ocurrido en la provincia de Nangahar, en el este del país.