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EFE-MADRID/BERLÍN El jefe de Estado Mayor alemán, el general Wolfgang Schneiderhan, y el secretario de Estado de Defensa, Peter Wichert, dimitieron ayer tras difundir un diario que el Ministerio ocultó información sobre el número de víctimas civiles fallecidas en un bombardeo en Kunduz, Afganistán, en septiembre.

El actual ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, comunicó las dimisiones del militar de máxima graduación en Alemania y el secretario de Estado en una comparecencia ante el Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento alemán. Horas más tarde, la canciller Angela Merkel exigió «transparencia» sobre el escándalo y se distanció de su ministro de Trabajo y hasta hace un mes titular de Defensa, Franz-Josef Jung. «Saben desde un principio he dicho (...) que si queríamos confianza (en Afganistán), debíamos ser totalmente transparentes», afirmó Merkel durante una rueda de prensa junto al secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. «Siempre he presionado para que se aclaren las cosas totalmente», añadió la canciller, quien expresó su «total confianza» en el actual ministro de Defensa, Karl Theodor zu Guttenberg, y su «total apoyo» para esclarecer lo sucedido. Sobre Jung, Merkel se mantuvo en silencio.

El diario Bild desvelaba ayer un informe militar según el cual Defensa «tenía claros indicios» de que había habido muertos civiles «apenas horas después del ataque» aéreo, ordenado por un militar alemán, pese a lo cual, el entonces ministro Jung afirmó durante días que el bombardeo sólo había afectado a insurgentes talibanes.

El ataque aéreo de la OTAN mató a al menos 90 personas en la provincia de Kunduz, en el norte de Afganistán. Fue la operación aérea más grave ordenada en la zona bajo mandato militar alemán, según reconoció el propio Ministerio de Defensa. Un total de 4.200 soldados alemanes están destacados en el norte de Afganistán, que hasta hace poco pasaba por ser una de las zonas más tranquilas del país. Sin embargo, las nuevas rutas de aprovisionamiento de los aliados procedentes del norte atraviesan la región, y Kunduz se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios de los talibanes.