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EP/AP-YAKARTA
Un tribunal indonesio declaró ayer culpable al líder islamista indonesio Abu Bakar Bashir de conspiración para los atentados cometidos el 12 de octubre de 2002 en Bali, en los que murieron 202 personas, y le condenó a 30 meses de prisión, aunque le declararon inocente de otros tres importantes cargos.

Bashir se enfrentaba a la pena de muerte por las otras tres acusaciones de las que finalmente fue absuelto. La mayoría de los analistas habían predicho que su castigo sería mucho menor, en parte debido a la debilidad de los argumentos de los fiscales. Durante el juicio, de cinco meses de duración, sólo un testigo testificó que Bashir dirigía la Jemaa Islamiyah. Los cinco jueces afirmaron además en su veredicto que no hay pruebas que demuestren que Bashir participara en la conspiración para atentar contra el hotel Marriott de Yakarta, en agosto de 2003, en un ataque suicida que mató a 12 personas.

Los jueces declararon inocente a Bashir de las acusaciones de dirigir el grupo terrorista Jemaa Islamiyah -vinculado a Al Qaeda-, que planeó el atentado de 2003 en el hotel Marriott, en el que murieron 12 personas, así como de las de incitar a sus seguidores a lanzar ataques terroristas.

El clérigo, de 66 años, saldrá seguramente de prisión antes de octubre de 2006, puesto que está en la cárcel desde abril de 2004. Estados Unidos y Australia, que perdieron 88 ciudadanos en el atentado de Bali, consideran que Bashir es el líder espiritual de la Jemaa Islamiyah, y esperaban una importante condena para parar el terrorismo en Indonesia, la nación con más población musulmana del mundo.

Bashir estaba en prisión en el momento del ataque. «Los autores de las bombas del Marriott admitieron que lo hicieron por ellos mismos», indicaron los jueces. «Ni la defensa ni los fiscales dijeron que el defendido planeara o incitara a otras personas a poner las bombas», afirma el veredicto.

Una docena de oficiales altamente armados escoltaron a Bashir a la sala del tribunal, donde el acusado sonrió y dijo a los periodistas que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, es el «demonio». Unos 1.000 policías protegían el edificio y un centenar de simpatizantes de Bashir esperaban el veredicto final. «Estoy oprimido por gente de este país y del extranjero», afirmó Bashir tras el veredicto, rodeado de simpatizantes que le vitoreaban. «Consideran una cadena la ley islámica, y son ellos los esclavos de un comportamiento inmoral. Dios, abre sus corazones o destrózalos», añadió, mientras uno de sus seguidores, con la cara cubierta por un pañuelo rojo, llamaba a «aplastar a América y a sus lacayos».

La defensa de Bashir, por su parte, acusó al Gobierno de Yakarta de haber cedido a presiones de Estados Unidos para declarar culpable al clérigo de algún cargo.