El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, durante su comparecencia en la Galería Gótica del Palau de la Generalitat. | Efe - Quique Garcia

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El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès, ha hecho este martes un llamamiento a todos los partidos soberanistas a configurar un «frente democrático» unitario ante un futuro Gobierno de PP y Vox, que ha dado ya por hecho: «La hora es grave y hay que defender Cataluña», ha proclamado.

En una comparecencia en la Galería Gótica de la Generalitat, tras una reunión del Govern que ha servido para analizar los resultados de las elecciones municipales y el adelanto electoral anunciado por el presidente del Gobierno, Aragonès ha apelado a JxCat, la CUP y En Comú Podem a «encontrar los mecanismos» para actuar con «unidad» frente a lo que será un «ataque frontal contra los pilares básicos» del autogobierno catalán y de los valores de la sociedad catalana.

Después de que este lunes JxCat lanzara una propuesta a ERC para presentarse conjuntamente a las elecciones generales del próximo 23 de julio, Aragonès ha evitado concretar en qué fórmulas debería traducirse este «frente democrático» unitario, algo que a su juicio deberán debatir los partidos. Pero sí ha dado a entender que tiene que servir para garantizar estabilidad en la «gobernanza» en Cataluña -ERC ahora lidera sin socios el Govern y está en minoría parlamentaria- y conformar alianzas independentistas y soberanistas en los ayuntamientos.

Aunque no ha precisado si estaría dispuesto a abrir el Govern a más partidos, ha insistido en que es necesario «un gobierno y un parlamento fuertes», algo que debería plasmarse en una presidencia del Parlament «que ha de ser independentista», tras la inhabilitación de Laura Borràs, como también en «mecanismos de estabilidad en la gobernanza, que han de ser sólidos, firmes y nuevos».

Y lo que sí ha descartado de entrada es adelantar elecciones también al Parlament, ya que, según ha recalcado, «Cataluña necesita instituciones fuertes». Aragonès se ha puesto «a disposición» de los partidos para ayudar a «construir puentes de entendimiento y espacios de trabajo para encontrar esas fórmulas y mecanismos», que deben estar basados en la «unidad», la «firmeza» y la «generosidad» para que «todo el mundo se sienta cómodo».

El también coordinador nacional de Esquerra ha admitido que su partido ha cosechado unos resultados que «no son buenos» e incluso «malos en algunos ámbitos», por lo que la valoración «no puede ser positiva». Eso debe implicar, ha añadido, una «autocrítica por parte de todos», empezando por su gobierno, que asume: «Hay cosas que hemos de hacer mejor y mejoras que han de transmitirse mejor», especialmente a «una parte del electorado que se ha quedado en casa».

Pero preguntado por el crecimiento en Cataluña del PP y de diversos partidos de extrema derecha, ha pedido «diferenciar el aumento de la extrema derecha en el conjunto del Estado respecto a algunos aumentos en ciudades de Cataluña». «Hemos de trabajar las causas, entender las angustias y miedos que hay detrás de la decisión de muchos ciudadanos de haber dado apoyo a determinadas candidaturas. Desde el conjunto de fuerzas comprometidas con los valores democráticos y republicanos hemos de trabajar para que esta confianza pase a estos espacios políticos», ha señalado.

Consciente pues de que Cataluña debe empezar a prepararse para un Gobierno de PP y Vox, dando ya por descontado que el PSOE perderá las elecciones, Aragonès ha admitido que su estrategia de la negociación y el diálogo con la Moncloa queda aparcada. «Estamos en un escenario nuevo. Hemos avanzado en los últimos tiempos, ante un contexto muy difícil. Pero si las condiciones que teníamos para avanzar, en esta apuesta para la resolución del conflicto político, antes ya eran difíciles, ahora, ante un Gobierno de PP y Vox, es imposible», ha constatado.

Fuentes del Govern, por otro lado, han explicado que la propuesta de acuerdo de claridad (con la que Aragonès pretende pactar un referéndum con el Estado) mantiene por ahora sus trabajos académicos, pero en cambio, ante la inminencia electoral, difícilmente el president convocará a los partidos para iniciar el debate político, como tenía previsto en junio tras las elecciones municipales.