“O sobran turistas, o falta espacio”

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La redactora de El Económico, Aina Ginard, presenta el estreno de 'Rostoll cremat', una obra que critica la masificación turística de Balears.

02-11-2018

El actor Toni Gomila ha entrado en el debate de la saturación turística con su obra de teatro Rostoll cremat, que estos días lleva por teatros de toda Mallorca después de su estreno en el Teatre Principal el 5 de octubre. “¡Nada de equidistancia! ¡Seny!”, recuerda, al acabar la entrevista.

¿Qué tiene que ver en Joanet de sa gerra con la turismofobia?
El espectáculo tiene por excusa el mundo del turismo. En Joanet de sa gerra es el hilo conductor de una persona humilde que acaba queriendo ser Dios. No tiene que ver con la turismofobia, es más bien sobre el carácter mallorquín, fenicio, negociante, la ambición que nos lleva a que antes había hoteleros y los otros, pero hoy nos hemos convertido todos en hoteleros. Quien siempre lo había criticado todo ahora cierra el círculo y acaba queriendo controlar la naturaleza. Es el ansia de acumular.

La obra es un espejo en el que el espectador se refleja. ¿Es un reflejo de la sociedad o es una crítica?
Tú pones el espejo donde lo quieres poner. Yo lo he querido poner delante de la gente, en su conjunto, intentando abarcar la totalidad de puntos de vista. No quiere ser una foto fija, sino un espejo. Y he querido reflejar la contradicción, que teatralmente da mucho juego: queremos conservar, pero no queremos que nos prohíban.

¿El turismo es malo?
No. Es una entrada de divisas y de culturas que nos visitan. Igual que la inmigración no es negativa, es una entrada de mano de obra. Pero parece que el turismo vaya asociado a conceptos absolutamente positivos y la inmigración a conceptos totalmente negativos. El turismo no es negativo, pero considerar que es absolutamente positivo, tampoco. Depende. Hablar de turismo siempre nos lleva a una polarización y categorización de las cosas.

Todo el mundo habla de saturación, de masificación, de que hay que regular, pero faltan soluciones concretas. ¿Rostoll cremat sí propone?
No, porque las tendría que tener. En todo caso intentaría definir los problemas. Intentaría exponer si no podemos hablar de todo esto con calma. La regulación significa dejar a alguien fuera. Es evidente. Pero regular Cabrera ha traído resultados positivos. Rostoll cremat es un síntoma de que se habla de ello, pero ahora hay que concretar. Y la polarización: parece que en turismo o eres proturismo acérrimo o eres turismofóbico. No. Criminalizar que cuatro chavales enciendan una bengala o que sostengan una pancarta en un campo de golf como si fuera kale borroka, no. Son un síntoma de malestar, un toque de atención.

¿Y las pintadas, son diferentes de las pancartas?
Sí. Son suciedad. Y las pintadas en el patrimonio, suciedad ignorante.

El turismo hotelero estaba localizado en la costa, en hoteles. El alquiler vacacional ha permitido a cualquier ciudadano beneficiarse del turismo y, a la vez, se ha repartido por toda la isla. ¿Ha sido positivo o negativo?
A corto plazo habrá sido positivo, porque obtienen un rendimiento de su patrimonio. A medio plazo es negativo porque el precio del alquiler sube. Más allá de cuestiones como las molestias. No necesitas intermediarios y quien tiene que regular va mucho más lento. No sé cómo ha sido la zonificación, debe ser un intento de regular todo esto. En el fondo, como ciudadano y como artista lo que me pone nervioso es la criminalización de quien intenta regular o manifestar los problemas. Pero también hay falta de liderazgo. Aquí lidera el dinero y quien tiene dinero. No sé hasta qué punto es bueno y hasta qué punto las administraciones son incapaces de liderar ante el dinero. Ha habido progreso y bienestar, pero no va en proporción el dinero que ha llegado con el desarrollo sociocultural.

Toni Gomila presenta 'Rostoll cremat'

Alquiler turístico en pisos, ¿sí o no?
Es que no podemos decir sí o no, es inevitable que vendrán. Pero hay que aumentar la visión: cuántos coches de alquiler caben, qué transporte público ofrecemos, qué red sanitaria tenemos, qué depuradoras, el agua que tenemos, y saber si podemos absorber un avión por minuto. Cuando sepamos cuánta gente nos cabe, luego decidiremos dónde la llevamos a dormir. Me cuesta opinar sobre el tema y puedo hacer lo que he hecho en el espectáculo, decir que mientras discutimos, los propietarios dicen que sí, y los que no tienen pisos dicen que no.

¿Todos somos codiciosos?
Sí, mayoritariamente. Tomo por excusa también a George Sand, quien dice que no ha tenido ninguna relación de dinero con los mallorquines en la que no haya visto mala fe.

¿Sobran turistas?
O falta espacio. Sí. Otro de los planteamientos de la obra es que yo la hago para todos los públicos. Que tenga todos los puntos de vista. Si hago el planteamiento de que sobran turistas, dejo a personas que viven del turismo de lado. Pero de pequeño yo iba a la playa rodeado de turistas y no nos estorbaban. Y ahora nos estorban. ¿Qué ha pasado? Yo creo que ha habido una invasión de espacios que considerábamos propios e inalienables. Había espacios para los turistas, pero lo demás era para nosotros. Pero ahora también están. Están por todo. Los tenemos en nuestra casa. Hay demasiados fuera de sitio. Ha vessat.

¿Habría que revertir la situación? ¿Quitar el alquiler vacacional?
No creo que se pueda revertir porque hay muchas inversiones realizadas. Creo que es masivo. La única regulación posible es la movilidad. Tiene que haber transporte colectivo a Mondragó, Formentor, Cala Torta… tendrá que haber hubs, porque no es sostenible. No puede haber tantos coches. Sostenible es una palabra un poco estúpida pero no podemos tener todos los ciclistas que quieran venir porque habrá un muerto cada semana.

¿Puede ser sostenible el turismo?
Tendrá que serlo. En Venecia, Barcelona… el problema está por todo, pero falta seny, buena voluntad y buena predisposición. Y menos prepotencia.

¿Por parte de quién?
De quien tiene el dinero. Todos los insultos que reciben los de las pancartas… calma. Y tenemos poco conocimiento de la industria en sí. Hablamos demasiado en general. Creo que en el mundo hotelero es verdad que somos punteros. No lo hacemos todo mal. Y para la gran industria hotelera, en determinados casos hay cierta prepotencia. No les están acusando de nada. Que vengan al teatro y hablamos.

¿Es compatible el mundo rural con el turismo?
El paisaje es lo que hace que vengan los turistas aquí y no al sur de Italia. Y los payeses son los que se encargan. Tiene que ser compatible.

¿El gran damnificado del turismo es la cultura y la lengua propia?
A efectos de respeto, sí. Los hoteles podrían ser un elemento de difusión de la lengua como elemento de valor, si los hoteleros lo valoraran. Pero hay muchos músicos que tocan en hoteles, bailarines…

Se dice que hay que regular, pero regulado ya estaba, y ahora han cambiado la regulación.
Pasa una cosa evidente. Hay una sensación de saturación. De todo el mundo. Porque en el colegio no hay plazas, en la playa no hay sitio, hay ciclistas por todo…

Pues quedan 43.000 plazas en el banco de plazas por repartir. ¿Eliminarías la bolsa?
Hablamos de la capacidad ¿en función de qué? ¿Tenemos agua? ¿Médicos? ¿Mano de obra? Supongo que quien lo ha calculado lo ha mirado en función de esto, pero no me cuadra porque las depuradoras no bastan. Si no está todo esto garantizado, no puede ser. Esto son 10.000 casas más... Doscientas casas por municipio. Es mucho.

¿Entonces quitaría la bolsa?
Hechos los números, sí.

¿La primera reivindicación es poder gestionar el aeropuerto?
Es lo primero. Y explicar cómo se gestiona el descuento de residente. ¿Pero sabes cuánto gana el aeropuerto? ¿Y tenemos que tener un tren de juguete? O que pongan un avión Menorca-Eivissa, que el Mercadal no pudo jugar el otro día por los retrasos en los vuelos.