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Como viene siendo habitual, las redes sociales han seguido evolucionando: Twitter ha sacado los stickers patrocinados; Snapchat ya se ha estrenado con los vídeos 360 en publicidad y ha comprado Vurbapp; Google, además, ha anunciado el lanzamiento de Google Duo, etc.

Podríamos decir que estas novedades y el hecho de que vayan saliendo nuevas aplicaciones son señal de que sigue siendo una actividad en auge. En todo caso, coincido con más gente del sector en la necesidad de parar y observar para saber qué hacer exactamente en la red.

Mi profesión me hace estar constantemente conectada y las redes son herramientas únicas. ¿Quién nos iba a decir que podríamos estar en contacto con los creadores de nuevos inventos, artistas, políticos, periodistas, etc. a golpe de click? Son las mejores aliadas del networking y autoaprendizaje. Te permiten conseguir colaboraciones con gente que se encuentra en otras partes del mundo o incluso acudir a eventos donde se habla de tendencias de tu trabajo mediante streaming.

Hasta aquí bien... pero, ¿realmente todos estamos haciendo una gestión eficaz de las mismas? ¿Cuánto tiempo le dedicas al día a las redes y qué retorno tienes? Tenemos que ser estrategas y saber elegir. Facebook (ahora con Facebook Live), Twitter, Instagram (ahora con Instagram Stories), YouTube, Snapchat, Pinterest, Swarm, etc., ¿es necesario publicarlo todo por todo?

En redes, si tienes contenido interesante puedes postear más veces. Si no, menos es más.
No importa duplicar publicaciones. Si usas Instagram Stories, ¿por qué poner lo mismo en Snapchat (o viceversa)? Debemos de cuidar el tipo de contenido porque eso establecerá nuestra marca personal.

Quizá ha llegado el momento de involucionar (al menos un poco) y de utilizar a conciencia las redes para los objetivos que tengamos en mente y no que las redes nos controlen a nosotros.