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La Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo, con motivo de le celebración de su XX aniversario, acaba de publicar el libro “20 años de la actividad turística en España” (1994-2014), editado por Síntesis S.A., donde varios académicos españoles hemos hecho nuestras aportaciones.

El total mundial de llegadas internacionales ha crecido de 506 millones a 1.087, con España en el tercer puesto en ambos años (43,2 y 60,7 respectivamente). Los ingresos por turismo internacional han pasado de US$ 365 mil millones a 1.159, con España en el cuarto lugar en 1994 (21,5) y en el segundo en 2013 (60,4). España registra aumentos del 40,5% en llegadas y del 180,9% en ingresos (con reservas por no ajustar la inflación interanual y por la introducción del euro).

Balears en 1994 registró un total de llegadas (nacionales e internacionales) de 8,2 millones y en 2013 de 13,6, mientras que los ingresos fueron en 1994 de 3.545 millones euros y en 2013 de 11.857. Los aumentos de llegadas fueron del 65,9% mientras que los ingresos crecieron el 234,5% (con las mismas reservas de antes). Por CCAA en 2013 el ranking de ingresos del turismo internacional sobre total España era: Catalunya (23,7%), Balears (18,4%), Canarias (18,0%) y Andalucía (14,2%). En 1994 era: Canarias, Balears, Catalunya y Andalucía.

Por países competidores mediterráneos europeos, excluyendo Francia, la evolución de llegadas internacionales entre 2013 y 1994 muestra este ranking en millones: Italia 47,7 y 27,5; Turquía 37,8 y 4,6; Grecia 17,9 y 9, y Croacia 11 y 1,3 (Balears en 2013 recibió 11,4). En 2013 los ingresos por turismo internacional fueron, en miles de millones US$: Italia 43,9; Turquía 28; Grecia 15,9, y Croacia 9,6 (Balears en 2013 obtuvo 12).

Entre 1994 y 2013 el PIB generado por la actividad turística (directa e indirectamente) subió en España del 9,5% al 11,5%, mientras que en Balears bajó del 55% al 51%. Esta asimetría comparativa tiene una causa metodológica pero también otra posible explicación. Balears ha perdido parte de la generación “directa” de PIB por la caída de estancias hoteleras reguladas como resultado de la nueva moda del alquiler de viviendas (oferta no reglada). Y la generación “indirecta” de Producto Interior Bruto ha sufrido también una caída de parte importante de inversiones públicas y privadas relacionadas con el turismo (formación bruta de capital fijo).

Sin embargo, la historia del turismo de estos 20 años no solo debe medirse en términos económicos, laborales y de calidad de vida para los destinos, sino también desde la perspectiva de cambios globales, sociales y medioambientales, que afectan a todos los países emisores de turismo: aviación low cost, internet y redes sociales, políticas de la UE, cambio climático y terrorismo. Desde el nuevo milenio estamos en un nuevo mercado turístico dominado por los “compradores”, por lo que la calidad y tipo de oferta de un destino debe satisfacer la relación “value for money”.