Una de las últimas mesas redondas, que giró entorno a la editorial francesa Gallimard. | Carles Domènec

Las Converses Literàries de Formentor 2022 concluyeron el domingo en el Hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria con un final inesperado. Las fuertes lluvias de la noche del sábado al domingo se intensificaron el lunes, día de salida de la mayoría de ponentes. Lo que según la prensa local acabaron siendo las segundas lluvias más intensas en la historia de la Isla, con tres millones de litros de agua, supuso la cancelación de más de medio centenar de vuelos.

Así empezaron otras conversaciones, menos formales, las de unos 70 ponentes que quedaron en tierra el lunes, encerrados en un hotel de lujo en el centro de Las Palmas, a la espera de que la tormenta tropical se moderara y los vuelos pudieron reprogramarse. Ayer, unos 30 participantes seguían en las Palmas, como el editor Antoine Gallimard, hijo de uno de los fundadores del Prix Formentor de la primera época, en 1961, y que este año se ha concedido a la escritora rusa Liudmila Ulítskaya. Sobre el programa de las charlas, bajo el lema general de Sátiros, pícaros y mangantes. Grandes embusteros de la literatura, se organizaron seis mesas redondas, en las que cada participante comentaba una gran obra literaria, protagonizada por embaucadores.

La editora Valerie Miles y el poeta Aurelio Major.

«La sátira y la picaresca son los géneros literarios encargados de contar lo que sucede en el reverso de la compostura social», se dijo en la última de las charlas, en la que el mallorquín Basilio Baltasar, presidente del Premio Formentor, se refirió a Gargantúa y Pantagruel, de François Rabelais; la periodista Laura Fernández detalló aspectos de La conjura de los necios de, John Kennedy Toole; la galardonada Ulítskaya habló de Los pícaros sentimentales de O. Henry, y el profesor José Enrique Ruiz-Domènec disertó sobre La leyenda de San Julián hospitalario, del autor Gustave Flaubert.

Sede

Este último recordó el origen mallorquín del nombre del hotel y sede de las conversaciones: «Unos marineros mallorquines construyeron en el mismo lugar, en 1356, una ermita dedicada a Santa Catalina de Alejandría». En otra mesa, el cineasta Gonzalo García Pelayo justificó que «los pícaros no son personajes amorales, usan su inteligencia para equilibrar una situación que no es moral».

El coleccionista y mecenas Joan Guaita, en Las Palmas.

Por otra parte, seis miembros de un club de lectura de la biblioteca Can Sales de Palma viajaron a Gran Canaria para asistir a las charlas, donde se encontraron con el galerista mallorquín Joan Guaita, vinculado profesionalmente a la isla atlántica, y que avanzó que «estamos preparando la segunda edición de la Nit de les Esglésies, que se hará el 14 de octubre en diversas capillas de Mallorca y que fue un gran éxito inesperado de asistencia en su primera edición, celebrada justo antes de la pandemia».