El compositor sudafricano Mark Kilian.  | Teresa Ayuga

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Un escenario de película, como es el Castell de Bellver, es el idóneo para albergar la noche de cine que tendrá lugar hoy con el concierto del compositor sudafricano Mark Kilian y la orquesta SimfoVents Palma en colaboración con la Sociedad de Amigos de las Bandas Sonoras(ABABS). El escogido para conducir la batuta es Ximo Esteve, quien hará sonar la selección y los arreglos que Kilian y Enrique Pastor han llevado a cabo de sus composiciones para el cine.

Y es que Kilian, que asistirá al evento, cuenta con una extensa carrera en el mundo de la industria cinematográfica y ha trabajado con directores y compositores de renombre. Su trabajo puede escucharse en cintas como Tsotsi (2005), ganadora al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa, Espías desde el cielo, dirigida por Gavin Hood y con Hellen Mirren, Alan Rickman y Aaron Paul, o Traidor, habiendo colaborado en otras como MatrixReloaded o la serie de televisión Castle.

Tardío

Kilian, que ha visitado varias veces la Isla, explica que «empecé tarde a interesarme por las bandas sonoras» ya que era estudiante de piano para jazz. No obstante, se mudó a Los Ángeles desde su Sudáfrica natal donde hizo un curso en la University of Southern California y tuvo como maestros a artistas como RichardBellis, Elmer Bernstein y Christopher Young, autor de las bandas sonoras de Hellraiser o Ghost Rider, con quien acabaría trabajando: «Empecé haciendo cafés y acabé haciendo de todo con él», detalla Kilian. Para esta noche, el compositor ha llevado a cabo una selección de diez temas de algunas de sus películas, como Bendíceme, ultima, Antes de las lluvias o Réplicas, en la que será una noche «emotiva», según detallan desde la organización, como una forma de rendir homenaje a «aquellos fans que han estado ahí desde el principio».

Por su parte, Kilian revela que «cada película es diferente», de las cuales confiesa que lo más difícil es la relación entre directores y productores, «cada cual mira por su lado», pero al final lo importante es «entender el mensaje que hay que contar y hacerlo a través de la música». Además, las primeras «tres o cuatro semanas son pruebas hasta que empieza el trabajo de verdad». Esa relación entre dirección y producción es, precisamente, algo que ha provocado momentos tensos en su carrera, como en Tsotsi, que fue «un rodaje complicado», aunque reconoce que «solo puedes llegar a ser un buen compositor cuando te han despedido alguna que otra vez.Es algo que te curte».