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A sus 86 años Alain Delon acaba de pedir el suicidio asistido en Suiza, donde reside y la eutanasia es legal. Así se lo ha comunicado a los medios Anthony Delon, intérprete como su padre, y a esta decisión tajante cabe achacar tanto el reciente fallecimiento de su esposa Nathalie Delon como los dos derrames cerebrales que Alain sufrió en 2019. Estos ataques le produjeron una discapacidad de la que había conseguido recuperarse parcialmente en los últimos meses, pero el mítico actor francés ha resuelto de todas formas poner fin a su vida, escribiendo una carta pública de despedida.

"Espero que los futuros actores puedan encontrar en mí un ejemplo no solo en el trabajo, sino en la vida cotidiana, entre victorias y derrotas», escribe Delon. Algo no muy difícil que suceda, pues este actor francés ha sido una estrella absoluta del cine europeo durante décadas, impulsando una carrera con algunos de los mejores realizadores del continente. Delon también ha producido un buen número de películas y se ha asentado como un icono de la masculinidad, contando con una marca propia de perfumes, relojes y accesorios. Estos son solo unos pocos papeles en los que ha destacado a lo largo de los años.

Tom Ripley ('A pleno sol', 1959)

El papel que llevó a la fama a Delon (y le convirtió en candidato perfecto para personajes siniestros cuya belleza escondiera una notable psicopatía) fue el Tom Ripley protagonista de esta adaptación de El talento de Mr. Ripley a cargo de René Clément. El actor prestaba rostro a uno de los personajes más célebres de Patricia Highsmith: alguien retorcido que no dudaba en asesinar y suplantar a un amigo cercano para medrar socialmente. En A pleno sol Delon volvió a coincidir con Romy Schneider en un pequeño papel, luego de que se hubieran conocido en Amoríos y hubieran iniciado una relación sentimental. Ya entonces Schneider era famosa por las películas de Sissi, pero A pleno sol igualó los estatus.

Rocco Parondi ('Rocco y sus hermanos', 1960)

¿Qué es lo primero que hizo Delon según se convertía en estrella internacional? Pues marcharse a Italia para ponerse a las órdenes del más famoso cineasta italiano, Luchino Visconti. La fama del director, en conjunto a la relación tan estrecha que desarrollaría con Delon, llevaría a la prensa amarillista a especular sobre un romance entre ambos y la consiguiente bisexualidad del actor, pero lo que ha de importarnos ahora es su colosal primer trabajo juntos. Rocco y sus hermanos narraba las desventuras de una familia inmigrante del sur de Italia, llegada a Milán y sometida a todo tipo de infortunios. Delon, como Rocco, era quien trataba de mantener unida a su familia, cruzándose en el camino de un personaje interpretado por Claudia Cardinale. No por última vez.

Piero ('El eclipse', 1962)

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Paralelamente a la Nouvelle Vague de la que Delon se había mantenido distanciado, otro gigante italiano como Michelangelo Antonioni había ido estrenando regularmente la llamada Trilogía de la Incomunicación, con grandes aplausos a lo largo y ancho de Europa. Estuvo formada por La aventura, La noche y El eclipse: todas contaban con Monica Vitti en el reparto, pero para la última entrega Antonioni recurrió al magnético atractivo de Delon. En El eclipse (considerada por gente como Martin Scorsese la mejor de la trilogía), Vitti rompía con su novio para conocer a un arrogante corredor de bolsa (Delon), de quien caía enamorada para dar inicio a una retorcida relación.

Tancredi Falconetti ('El gatopardo', 1963)

«Hemos de cambiarlo todo para que todo siga igual». Ya que Visconti resolvió darle el papel de Tancredi Falconetti a Delon, este tuvo el privilegio de pronunciar en pantalla una de las frases más famosas/lapidarias de la cultura occidental. El gatopardo, lujosa superproducción que adaptaba la lúcida novela política de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, reunió a Delon con Cardinale como Concetta (eventualmente esposa de Tancredi) y le juntó en pantalla con un astro como Burt Lancaster en el papel de su protector, Don Fabrizio. Mientras este asistía apesadumbrado al fin de su linaje aristocrático, a Delon le tocaba interpretar al dandi espabilado que conseguía sacar rédito del cambio de los tiempos.

Jeff Costello ('El silencio de un hombre', 1967)

Hacia finales de los 60, y con apenas diez años trabajando en el mundo del cine, a Delon no le quedaba nada que demostrar. Además el público se había familiarizado con su cara lo bastante como para que fuera permisible tenerle en pantalla sin apenas pronunciar diálogos. Jean-Pierre Mellville partió de este supuesto para dar forma a El silencio de un hombre, traducción libre (y bastante bonita) del original Le samourai. Considerada la película clave del polar francés (esto es, de cierto noir moderno), El silencio de un hombre nos presentaba a un asesino a sueldo a quien impulsaba un férreo código de honor, semejante al bushido samurái. Por desgracia sus empleadores eran ajenos a ese código, lo que metía a Jeff Costello en graves apuros.

Jean-Paul ('La piscina', 1969)

El noviazgo de Delon con Romy Schneider terminó tras cinco años, pero nunca dejaron de ser grandes amigos. Es por ello que, según se iba desarrollando este ambicioso thriller de Jacques Deray, Delon se empeñó en que Schneider debía interpretar a su esposa en la ficción. La piscina narraba cómo un matrimonio recibe una inesperada visita en su villa de St. Tropez: son Harry, antiguo amante del personaje de Schneider, y su hija Penélope. Esta última era interpretada por una joven Jane Birkin, convirtiendo La piscina en un éxito de taquilla gracias a su incisiva intriga sobre las pasiones y los celos. En lo que respecta a Delon, luego de la prematura muerte de Schneider en 1982 ha asegurado que no puede revisar la película, pues le resulta demasiado doloroso.

Robert Avranche ('Habitaciones separadas', 1984)

Desde luego no es que Habitaciones separadas sea un título tan conocido como los anteriores de esta lista, pero no cabe duda de que Delon sí le guardaba cierto cariño. ¿Por qué? Porque este drama con toques surrealistas dirigido por Bertrand Biler (y traducción española bastante libre de su título, Notre histoire) le dio por fin el César a Mejor actor a Delon: el máximo reconocimiento que podía obtener en su país. Fue gracias a encarnar a Robert Avranche, un alcohólico en plena crisis de la mediana edad que, durante un aburrido viaje en tren, conoce a una mujer (Nathalie Baye) y ella sin previo aviso le propone hacer el amor.