Miriam Mouckles, Adam Purtí , Caterina Tugores y Lluís Oliver, en una escena de ‘Dies blancs’, pieza dirigida por Fabrice Murgia. | SÍLVIA POCH

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¿Qué pasaría si se despertara un día de cada dos sin recordar lo ocurrido el día anterior? ¿Qué pasaría si sintiera que alguien ha vivido por usted ese tiempo? Ese es el planteamiento de Dies blancs, una obra de teatro basada libremente en la novela gráfica Esos días que desaparecen, del reconocido autor francés Timothé Le Boucher. El montaje forma parte del proyecto IT Teatre, una coproducción del Institut del Teatre de la Diputació de Barcelona y el Teatre Lliure cuyo equipo está formado por los graduados en artes escénicas de los últimos años.

El espectáculo puede verse en el Lliure del barrio de Gràcia hasta el 6 de febrero y está dirigido por el belga Fabrice Murgia. Para el elenco, solamente podrían presentarse los graduados de las últimas cuatro promociones y, de todos los que se presentaron, Murgia eligió a ocho. Tres de ellos son mallorquines: Caterina Tugores, Sara Adan y Lluís Oliver. Todos ellos interpretan a Andrea, un/a joven activista que pierde un ojo durante la contracumbre de Génova en 2001, en un contexto de violencia policial. A raíz de este trágico accidente, Andrea se da cuenta de que se despierta un día de cada dos sin poder recordar nada del día anterior. Poco a poco descubre que realmente vive ese día perdido, pero lo hace a través de otra personalidad, de su alter ego.

Juventud

Esa sensación de que te han «suplantado la identidad», de que alguien te está quitando la vida, es la angustia a la que se enfrenta Andrea. «El director ha querido aprovechar que todos somos jóvenes para buscar temas que nos muevan y que puedan conectar con los espectadores que una vez tuvieron esa edad. Para contextualizarlo y que el público entienda el paso del tiempo, tenemos un contador en la pantalla y se visualizan los hechos históricos que se van produciendo, como el atentado contra las Torres gemelas, por ejemplo», detalla Tugores.

Esa lucha contra su propio alter ego pone sobre la mesa, según apunta la actriz, la «dualidad de lo que se espera de la juventud o cómo la vives». Por una parte, hay una Andrea más «pasional» y «descuidada» y luego, una Andrea «mucho más racional, que encuentra trabajo y gana dinero». «Dies blancs también trata sobre el valor que damos al tiempo y te hace reflexionar sobre qué harías si tuvieras poco tiempo, sobre el miedo de no vivir la vida intensamente», añade.

Formato

En cuanto al formato, el montaje se despliega en un dispositivo de cine-teatro original que constituye un «juego visual de planos» que recorren toda la obra. De hecho, cuenta Tugores, los actores se van pasando diferentes materiales, instrumentos y cámaras en lo que conforma una «coreografía constante». «Es como si el público asistiera a una grabación de cine», matiza Tugores. Por otra parte, avanza que realizará una residencia en el Teatre del Mar junto a Adam Purtí y Alfredo Gallego con el proyecto Ostinato 230 y otra con una obra de nueva creación en el Teatre Sans, que tiene un convenio con el Teatre Principal.