La escritora y música Maria Escalas, con su nuevo libro. | Jaume Morey

«Mucha gente dice que ha tenido una vida tan interesante que daría para una buena novela, pero, en realidad, en la mayoría de casos, no dan», asegura Maria Escalas(Campos, 1969). La escritora sí que se encontró con una de esas grandes historias y, además, de una manera muy inesperada. Ese relato real, de un anciano mallorquín de casi 90 años que con 18 había emigrado a Argentina, es el que nutre la tercera novela de la autora: Estimada Mirta (Amsterdam).Esta tarde, a las 19.30 horas, presentará el libro en la Llibreria Lluna de Palma junto al escritor Sebastià Alzamora; mañana, a las 19.00 horas, en la sede de la Obra Cultural de Campos con el poeta Joan Pomar Mir y, el viernes, a las 19.30, en la Biblioteca Municipal de Vilafranca de Bonany junto a Dora Muñoz.

Todo empezó con una cena en la Isla, en el verano de 2016. Fue así que Escalas conoció a Francisco Moya, quien inspiró al protagonista de la novela, del mismo nombre. «Al día siguiente le pedí que cenáramos de nuevo y me contara más acerca de su vida. Me fascinó su actitud ante la vida. Tampoco me interesan los biopics ni las biografías, sino cómo la gente hizo su camino», detalla.

Inflexión

Como reconoce en una nota introductoria, cada novela es un hijo y, aunque es imposible escoger cuál se quiere más, sí que Escalas admite que este puede que sea su hijo más logrado. Sin duda, Estimada Mirta ha marcado un punto de inflexión en su carrera literaria, pero también vital. «Para escribir la novela tuve que dejar mi trabajo y cogí un año de excedencia, pues me di cuenta de que aquello sería una gran empresa y necesitaba centrarme», confiesa la también música. Así, la autora de Sara i els silencis estuvo más de un año recopilando información sobre la tumultuosa Argentina de mediados del siglo XX. «Escribía durante todo el día, como una jornada laboral de ocho horas», asegura.

Si bien la historia y la política tienen un papel muy importante en la trama, Escalas insiste en que «no quería dar lecciones ni adoctrinar; he tratado con cariño a todos los personajes, todas las opciones. Lo he hecho por respeto a mis lectores y, sobre todo, a la historia que quería contar. Quiero que la gente lea la historia de una familia en la que cada uno tiene unas opciones vitales que les lleva a unas consecuencias». De esta manera, en síntesis, Estimada Mirta es «la historia de una familia normal en un país excepcional».

En todo caso, la novela puede ser también una invitación a reflexionar sobre la memoria histórica y la emigración. «Tanto el Francisco real como el personaje se fue de Mallorca porque su madre estaba convencida de que habría una tercera guerra mundial y no quería que el hijo tuviera que hacer el servicio militar», relata. La Isla y la añoranza que sienten los personajes por ella son también elementos muy presentes en el argumento y es algo que también experimenta la autora, que vive desde hace mucho tiempo en Mataró, donde imparte talleres y clases de escritura creativa. «Los personajes siempre echan de menos Mallorca e incluso los niños pequeños que no la han conocido la tienen como una arcadia feliz. En mi caso, añoro mucho Mallorca. Siempre he dicho que soy una mallorquina continental», revela. Sobre qué proyectos tiene ahora en marcha, Escalas avanza que está trabajando en lo que será su cuarta novela. «No puedo parar de escribir, es lo que más me gusta. Ahora estoy con una novela muy diferente a esta, aunque también tiene un punto histórico importante y guarda mucha relación con Mallorca y la música», anuncia.