Los técnicos, la mañana de este lunes mientras preparan el embalaje de una de las dos telas que se trasladarán a Es Baluard, de cara a la rehabilitación del Edificio Moneo de la Fundació Miró Mallorca. | Pere Bota

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Los preparativos previos al inicio de las obras de rehabilitación y reforma del Edificio Moneo de la Fundació Miró Mallorca, que arrancarán el día 2 de noviembre, han tenido la mañana de este lunes un curioso episodio: la mudanza de dos de las obras más importantes del catálogo de esta institución. Se trata de las telas blanca y negra, fechadas en 1973 y 1974 respectivamente, que han salido de este centro artístico dedicado al genio catalán con destino a Es Baluard para pasar la temporada más larga de su historia fuera del que siempre ha sido su hogar.

A primera hora de la mañana, bajo la supervisión de Francisco Copado, director del centro, arrancó el descenso y embalaje de las piezas, cuyas dimensiones provocaron que tuviera que desmontarse las puertas de entrada a la Fundació para poder extraerlas con cuidado. Debido a las dimensiones y las características topográficas en las que se asienta la Fundació, la única manera de transportar las piezas consistía en sacarlas manualmente entre varios trabajadores hasta el camión que aguardaba en la calle Saridakis.

Toda la operación se llevó a cabo con sumo cuidado, a pesar de los imprevistos que siempre acompañan a todo tipo de mudanzas y que todos conocemos. Uno de esos cambios de última hora fue el hecho de que el traslado se haría en dos viajes, y no uno, debido a que las grandes dimensiones de la caja que guarda las obras impedía trasladar las dos al mismo tiempo.

En cualquier caso, las piezas ya descansan en Es Baluard Museu d'Art Contemporani, donde se podrán visitar durante un plazo máximo de dos años en un ejemplo de colaboración entre instituciones. El resto de las obras de la Fundació Miró podrán seguir visitándose durante esta semana, pero la siguiente serán guardadas en el fondo de la Fundació dejando las salas expositivas de pintura, dibujo y escultura vacías hasta que las obras de rehabilitación finalicen en aproximadamente dos meses.