La soprano italiana Verónica Granatiero, junto a prendas del vestuario de Lorenzo Caprile para ‘L’elisir d’amore’, en el Teatre Principal. | Esteban Mercer

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La soprano italiana Verónica Granatiero debuta este miércoles en el Teatre Principal de Palma en la que será su primera actuación en España. Es una mujer menuda que sobre el escenario se convierte en inmensa. Su vida es la ópera, los teatros del mundo y el amor que por el bel canto ha ido in crescendo desde que se enamoró de la voz y la personalidad de Montserrat Caballé, convertida en mito. Inaugura la 36 Temporada d’Òpera de la sala palmesana con L’elisir d’amore interpretando a Adina. Esta producción del Teatre Principal está concebida por el reconocido director de escena mallorquín José Martret.

¿Quién es Verónica Granatiero?
— Una cantante de épera emocionada con actuar en Palma por primera vez, y también en España, el país de mi admirada Montserrat Caballé. Soy una mujer italiana que ama el arte gracias a la familia. Inicié mi experiencia musical con el jazz, me diplomé en el conservatorio hasta que decidí dedicarme por completo a la ópera lírica.

¿Qué la hizo cambiar a una disciplina tan difícil?
— En realidad el teatro, las ganas de actuar. Me enamoré de la ópera cuando vi por primera vez La Boheme. Me vi a mí misma sobre la cama, muriendo. Ese momento no lo olvidaré nunca, fue algo casi místico, como una revelación que me confirmó que debía hacer esto.

¿Cómo ha sido su carrera?
— Tras prepararme mucho, debuté con Puccini y, poco a poco, he ido haciéndome un nombre. Mi debut fue bellísimo con un personaje muy bonito. Esa primera vez fue en Alemania, en un festival privado en un castillo precioso. Era la única debutante y fue muy emocionante.

¿Cuándo sintió que ya era una soprano madura?
— Nunca, creo que nunca me sentiré madura la verdad. Hay algunos momentos sobre el palco escénico en que Verónica se transforma y se siente fuerte, inmensa. Espero que eso ocurra en Palma. Sucede que uno pone a un lado todas sus inseguridades y pone en práctica todos los estudios y esfuerzos que ha realizado para llegar a ese momento sublime que todos los artistas ansiamos. Sobre el escenario soy una diva, debo ser una diva. Cuando bajo del palco vuelvo a estudiar, vuelvo a ser ‘normal’.

¿Cómo se puede pasar del ‘divismo’ a la normalidad?
— Volviéndote loca, literalmente. Es un trabajo mental e interno. Es lo más difícil de la profesión. Tener fuerza mental para mantener el equilibrio y que el éxito no se suba a la cabeza, o que el fracaso no te hunda.

¿Hay algún personaje con el que se identifique más que otro?
— No lo sé. Quizás dependa del momento en el que me encuentro, pero me identifiqué mucho con Amina, en la Sonámbula de Vinzenzo Bellini, que es una de las obras cumbres del bel canto. Cuando comencé a estudiar a Amina sentí que estaba en juego mi equilibrio.

¿Busca la gran belleza?
— Absolutamente. Quizás por eso viajo tanto, a pesar de lo duro que es estar fuera de casa. Mi vida normal no existe porque cuando regreso a casa echo de menos estar fuera trabajando. Todas las divas históricas me han marcado, porque todas han buscado de una mamera u otra lo mismo que hoy busco yo, la belleza. Sin duda Montserrat Caballé y su calidad vocal es la que más me ha marcado junto con mi maestra Mariella Devia. Fui muy afortunada pudiendo estudiar con ella.

¿Qué vamos a ver en su debut en Palma?
— Seguramente buscaré dar una nueva expresión vocal de Adina, porque hay muchas Adinas, la celosa, la enamorada. Quiero dar a mi voz diferentes colores, es algo bellísimo sentir lo que siento con respecto a mi voz en este momento. Estoy junto a los trajes que usted ve en primicia, son del gran Lorenzo Caprile y me fascinan. Todo me gusta, el teatro es una maravilla y el resto del reparto no puede ser mejor. Será una gran inauguración de temporada operística después de tanto tiempo de inseguridad

¿Han sido muy duros estos años para los artistas en Italia?
— Estoy tan feliz de estar trabajando que nadie puede imaginárselo. En España y con restricciones, los teatros han permanecido abiertos gran parte de la pandemia. En Italia todo ha permanecido cerrado al cincuenta por ciento, una semana te dejaban actuar y a la siguiente sin ningún sentido te cerraban el teatro. Así no hay forma de llevar una producción adelante. Verdaderamente llegué a pensar que debería dedicarme a otra cosa. Italia sin épera no es Italia y aunque hay mucha tradición no es respetada por las instituciones. No como debería. No teníamos ayuda de ningún tipo, algunos artistas llegaron a pasar hambre literalmente. Pero bueno, ya estamos al cien por cien prácticamente porque la vacuna funciona muy bien. Soy muy provacuna.

¿Qué pide a la vida?
— Que Adina se dirija a Nemorino en el primer acto en Palma, en el escenario del Principal. Será como volver a vivir de nuevo.