El artista Fernando Suárez y la galerista Rosa Vanrell. | T. Ayuga

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La galería Vanrell de Palma vuelve a colaborar con Fernando Suárez de cara a la Nit de l’Art con la exposición Seres y estares, que aglutina «todas las direcciones de mi trabajo» a través de sus incursiones escultóricas en materiales como el hierro o el bronce. La inauguración será mañana a partir de las 19.00 horas, y se mantendrá hasta el 13 de diciembre.

El artista, que confiesa sentirse «arropado» en una galería con la que lleva colaborando más de una década, indica que las «individuales me gustan porque permiten ver diferentes vías de mi trabajo» y esta «engloba todo mi universo y mi interés de transitar varios caminos para no quedarme encajado».

Así pues, en Seres y estares pueden verse diversas piezas de diferentes tamaños en los que se aprecian «varias referencias a la actualidad», desde obras que tratan la «soledad» del confinamiento o el drama de la «inmigración» ya que «el artista, al final, absorbe lo que ve su retina y eso lo plasma en su trabajo».

Alguna de esas cosas que su retina ha atrapado es el golpe «en la línea de flotación de la cultura mediterránea» con la petición de la distancia social, al caracterizares el sur de Europa por sus «ganas de besar, tocarse o hacer vida en la calle».

Sobre el resultado final de todo lo expuesto, expresa su «satisfacción» porque «el proceso de creación tiene momentos de euforia y de bajón y hace que llegue un momento en el que quieres que la obra salga, deshacerte de ella cuanto antes».

Suárez se refiere a esto como la consecuencia de no saber «realmente cuándo una obra está acabada del todo». Circunstancia que en los meses de pandemia se ha acrecentado por el hecho de «haber convivido varios meses con muchas de estas piezas, y al mirarlas siempre me decía que podría cambiar alguna cosa, pero me obligo a no hacerlo». Por ello, «llega un punto en el que quieres que salga y decir: ya no tengo que estar pendiente de ti, ahora es cosa tuya. Como si ya hubiera madurado». Este hecho es lo más parecido a una «liberación».

Despedida

Así pues, Seres y estares supone una despedida y una bienvenida al mismo tiempo. Por un lado, el adiós de Suárez a unas obras que «tienen algo de denuncia y de crítica», aunque también la bienvenida de lo nuevo, ya que «siempre trabajo con varios proyectos a la vez porque, como suele decirse, la inspiración me pilla siempre trabajando en el taller, ya que es en pleno desarrollo donde me vienen más ideas».