Imagen promocional del grupo. | Redacción Cultura

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Hablamos con Jess Fabric, bajista de Viva Suecia, una banda que debe su nombre al alcohol. Bueno, y a su amor por los conjuntos suecos de post-rock. Me explico. Al parecer en una noche de juerga, regada con bebidas espirituosas y música escandinava, alguien propuso montar una banda. Todos asintieron. Llegada la hora de seleccionar un nombre, el más achispado gritó: ¡Viva Suecia! Y así se quedó. Pudo ser peor, hay quien tras una borrachera llega a casa con un pene dibujado en la comisura del labio. Tras Rozalén, los murcianos serán los siguientes en pasar revista a su repertorio en el Mallorca Live Summer 2021. La cita será este sábado en el antiguo Aquapark de Calvià, donde presentarán su último single: La voz del presidente.

Las bandas anglosajonas han sido, tradicionalmente, la brújula que ha marcado la tendencia del indie rock, un género que no ha dejado de crecer desde finales de los 70. Con el nuevo siglo, los sintetizadores se unieron a una ecuación hasta la fecha dominada por el sonido de guitarra, para mayor gloria de la pista de baile. Esa es, precisamente, la fórmula que explota Viva Suecia en La voz del presidente. Un tema en el que, sin abandonar su identidad, se intuye una voluntad de cambio. Hay menos guitarra y más piano, quizá como respuesta a su reciente fichaje por la compañía Universal.

«Lo de entrar en una multinacional y acto seguido ver coartada tu libertad es una leyenda, la verdad es que desde el punto de vista creativo nos sentimos más libres e inspirados que nunca», sostiene Jess Fabric.

Confírmelo con su psiquiatra: la arrogancia es maquillaje para los complejos, y varios ilustres casos del indie español reciente lo corroboran. Los grupos listos recurren a la ironía y el savoir faire, dos recursos que campan a sus anchas en la obra de Viva Suecia.
Basta escuchar su último single, para encontrar la bisectriz perfecta entre ambas, y de propina algo de oscuridad, post-rock y desolación. Un cóctel para gourmets, que los muchachos de Murcia sirven envuelto en tupidas atmósferas de guitarra. Y es que el eclecticismo ondea en el repertorio de nuestros protagonistas, «nos gusta experimentar con diferentes soluciones musicales para enriquecer nuestras canciones».

Viva Suecia siempre se ha movido en una ensoñadora línea melódica, próxima al shoegaze y al after punk, es fácil imaginarles en la furgo, camino del siguiente bolo, escuchando a Jesus & Mary Chain, The Horrors o Spiritualized.

Influencias

Pero, ¿quienes son a día de hoy las influencias musicales que asoman por los contornos de sus canciones? «Hay muchísimas bandas, esas que has citado forman parte de nuestras bandas de cabecera». Vivimos en la era del todo a un click, parece que todo está todo inventado y cada vez es más difícil que una canción nos conmueva. Ya no digamos facturar himnos, potables, quiero decir. Porque lo del reguetón es otra cosa, ¿no? Precisamente si algo sabe hacer Viva Suecia son himnos. Como churros. Bien por ti, A dónde ir, Hemos ganado tiempo, Palos y piedras... la lista es larga. Son canciones que hablan sobre rupturas y desamor desde una perspectiva ambigua, «no nos gusta ofrecer una explicación clara de las letras, lo bonito es que cada canción te lleve donde tú quieres que te lleve», concluye Jess.