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'La pieza del mes' del Museu Marítim de Mallorca es de lo más interesante e inspiradora. A través de esta acción, que descifra la historia de los objetos relacionados con la cultura marina de la Isla para interpretar y difundir sus principales valores, conocemos la caixa de mariners, un objeto que traslada directamente al mar y a la vida de los marineros que transcurría en las largas travesías de Mallorca hacia América a partir del siglo XVIII.

La caixa de mariners habla de la navegación a través de lo cotidiano, y este cofre en concreto bellamente decorado en su cara interior se encuentra bajo la custodia del arquitecto y amigo del mar Toni Juncosa, que lo conoció hace unos años, aunque nada se sabe de su propietario original.

A través de distintas publicaciones en Facebook, el Museu Marítim de Mallorca explica que la caixa de mariners era un tipo de mueble usado por los marineros para transportar su equipaje durante los viajes por ultramar. Solían ser de pequeñas dimensiones, fáciles de transportar y en su interior se guardaban los efectos personales más preciados.

El museo cita a E. Roig en La marina del vuit-cents cuando apuntaba que «los tripulantes llevaban varias mudas de ropa interior, gec, calces, faixa, gorra i espardenyes, todo muy nuevo. Además, ropa de cama, sábanas, mantas de lana y almohadas», de modo que estas cajas actuaban como contenedores de su intimidad con los efectos más indispensables, para optimizar y aprovechar las condiciones espaciales de las naves.

Se cree que estos tipos de muebles se realizaban en talleres especializados, cercanos a los puertos, y que los propios marineros pasaban los ratos muertos en cubierta decorándolos en conjunto, o a veces los utilizaban como asiento para comer encima de ellos. A partir del s. XVII se identifican este tipo de cajas policromadas con representaciones pictóricas representando temas muy variados: desde temas mitológicos o bíblicos hasta escenas más cotidianas.

En el caso que nos ocupa se representa el mito bíblico de Judith, una escena recurrente en muchos cofres de este tipo. Algunas interpretaciones dicen que la escena quería recordar «el poder de la mujer sobre el hombre y el castigo que le esperaba a este en el caso de contravenirla». Algunos han apuntado que la escena podía ser una advertencia visual por parte de las mujeres de los marineros hacia sus maridos en caso de que estos les fueran infieles durante su travesía. En este caso, se trabaja con la idea de que posiblemente las mismas mujeres de los marineros realizaran el encargo expreso de la caja y la pintura al artesano.

Finalmente, el museo marítimo mallorquín habla de S. Anguera, por tener una de las colecciones más importantes de caixes de mariners de toda Mallorca. Este exhaustivo trabajo de divulgación se enmarca en el proyecto Diàlegs amb la mar, y ha sido desarrollado por la investigadora Ariana Domínguez, quien da más detalles del objeto del mes en este vídeo.