El artista Albert Pinya junto al músico Joan Miquel Oliver, en el Espai Xocolat de Palma. | T. Ayuga

0

El músico Joan Miquel Oliver y el artista Albert Pinya vuelven a unir sus genios creativos para contar las Aventures de la nota La, el disco y vinilo más «anárquico» del compositor de Antònia Font, editado por Blau, y en el que se utiliza un tipo de estructura dodecafónico, que se aleja de los caminos más convencionales y escuchados en el mundo del pop. Por su parte, Pinya colabora con las ilustraciones y la creación de una película animada fruto de las evocaciones de la música de Oliver. Ambos presentaron el proyecto ayer, en el Espai Xocolat de Palma.

Al alejarse de las escalas tonales tradicionales, Oliver se adentra en un terreno sin reglas de «composición pura y dura» en el que la polifonía y las relaciones internas entre las notas huyen de lo trillado y familiar. El músico avisó de que «al principio puede sonar extraño, por eso creo que conviene escucharlo varias veces». Esta es, precisamente, la razón por la cual han decidido sacar un vinilo por primera vez, para dar esa «sensación de sentarte a escuchar música repetidas veces».

La descripción del propio Oliver sobre el disco es rotunda y apela a que «va fundamentalmente del sonido» siendo consciente de que la «tonalidad es ficción» y en el que se ha «comprometido con cada nota dependiendo de las sensaciones que quería transmitir».

Libertad

Para lograr este objetivo, Oliver se ha metido de lleno en el océano de posibilidades que supone la música dodecafónica, en la cual se prescinde de las escalas tonales para ampliar el abanico de las siete notas por uno de doce, que son la suma de las piezas blancas y las negras de un piano. O lo que es lo mismo, los tonos y semitonos del teclado. En este sistema todas las notas valen lo mismo, sin que el peso recaiga particularmente en ninguna de ellas.

A través de esta igualdad se logra una suerte de «anarquía polifónica o musical». Algo que Pinya encuentra similar a la idea de un «antihéroe» en el personaje de la nota La que da título al álbum.

En cuanto a Pinya, ilustró su trabajo como un «estar atento a las cosas» mientras escuchaba el disco, que es cuando imaginó el «universo de aventuras de la nota» y el resultado es una simbiosis músico-visual que ha cogido la forma de un videoclip –además de las ilustraciones del CD y el vinilo– animadas por Daniel Rico Terrasa.

La colaboración entre ambos ha sido fluida, según revelaron, y Pinya explicó que «había más comunión y química» que en otros discos. A su vez, destacó que al hablar con Oliver le parecía «que había dado un paso más» trascendiendo la música y llegando a la calidad de artista. Por lo que «hablamos el mismo lenguaje».