Imagen del rodaje en uno de los tres platós que hay en la Isla. | Archivo

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Si nace un nuevo fenómeno audiovisual similar al de Juego de tronos que venga a rodar a Mallorca. Ese es el mantra que debe llevar marcada a fuego la Mallorca Film Comission, entidad encargada de facilitar la realización de proyectos audiovisuales en la Isla, que hace tres años que se patea ferias y festivales por todo el globo para dar a conocer las bondades de Mallorca como plató de cine y televisión.

Estamos inmersos en la llamada tercera revolución del sector audiovisual con el nacimiento y auge de las plataformas de streaming como Netflix o Disney +, que han hecho aumentar por tres las producciones audiovisuales en marcha en todo el mundo. El volumen de trabajo es tal que ha supuesto que los escenarios habituales de rodaje, como Canadá o Londres, estén completamente saturados.

Y Mallorca, tras años de parálisis, pretende hacerse un hueco en la gestión de rodajes, un apetitoso negocio en alza del que nuestra Comunitat (al margen de la crisis del coronavirus) puede arañar una porción del pastel gracias a su excelente climatología, la variedad de paisajes en un entorno tan pequeño y una conectividad envidiable.

David contra Goliath

El problema de Mallorca es que llega tarde a este negocio, y no le faltan rivales: Malta, Croacia o Bulgaria llevan años compitiendo por convertirse en el plató internacional de Hollywood. Noruega, por ejemplo, se quedó con parte del rodaje de la última película de James Bond porque su gobierno puso dinero sobre la mesa para atraer a sus productores a rodar en el país; lo mismo sucede con Italia, que ha conseguido que la nueva versión en carne y hueso de La sirenita se ruede en la isla de Cerdeña, ‘robando’ el proyecto a Mallorca, que en un principio interesó mucho al equipo de localizaciones de Disney cuando visitaron la Isla. Ya saben, poderoso caballero es don dinero.

Y si con esto no tuviera suficiente competencia, también comunidades vecinas se han puesto las pilas en el ámbito de la gestión de rodajes: las producciones que se ruedan en Canarias se benefician de una deducción del 40 % del gasto, en Navarra del 25 % y otro tanto en el País Vasco; en el resto del España, incluyendo Baleares, la deducción fiscal es ‘tan solo’ del 20 %. Sin duda, una cifra menos atractiva.

Rodaje del documental ‘Un Habsburg a Mallorca’.

Andalucía es, sin duda, otro competidor potente. Su gobierno autonómico invertirá este año 250.000 euros para poner en marcha un gran plató acuático de cine en la bahía de Cádiz. Mientras que la Comunidad de Madrid ya ha completado la primera fase de su ambicioso Madrid Content City, el mayor complejo audiovisual del país, con un total de 22.000 metros cuadrados repartidos entre estudios, servicios a la producción, oficinas, almacenes y un auditorio con capacidad para 260 personas; es allí donde el gigante Netflix ha ubicado un gran hub de producción y servicios a los rodajes, con cinco platós a pleno rendimiento. Y la apuesta es que para 2021 este centro se amplíe hasta los 140.000 metros cuadrados.

¿Por qué este interés por atraer rodajes? La ficción atrae al público. Es un hecho. Y si no que se lo digan a las ciudades-escenario donde la ya finalizada Juego de tronos ha rodado sus episodios. Las reservas en Reikiavik (Islandia) se incrementaron en un 174 % después de las últimas temporadas y en Dubrovnik (Croacia) subieron en un abrumador 409 %. Lo mismo en España: Girona y Sevilla han sido las dos que más han notado el fenómeno migratorio de los entusiastas. Y tampoco hay que olvidar el fenómeno seriéfilo de la miniserie Chernobyl. Se han incrementado un 40 % las visitas a la zona donde se vivió la peor catástrofe nuclear de la historia hace 33 años. Ver para creer.

Filmación de la serie china ‘Spain Passion’.

Los problemas de Mallorca

No hay duda de que el equipo al frente de la Mallorca Film Comission está haciendo bien las cosas. Reflotar la entidad, que el PP finiquitó en 2012, ha costado lo suyo. Pero volver a darse a conocer en todos los circuitos televisivos y cinematográficos tampoco es tarea fácil. Todavía resuenan en el sector audiovisual los insultos de los productores de películas como Cloud Atlas y The stranger within, rodadas en la Isla en 2011. Tuvieron que llevar por la vía judicial al Consell de Mallorca para poder cobrar los incentivos fiscales prometidos porque el equipo ‘popular’ de María Salom, por entonces al frente de la institución insular, se negaba a pagarles. Sin duda, una manera perfecta de acabar con la buena imagen de nuestra comunidad cuando ha sido escenario de películas desde los años 50.

Cientos de personas haciendo cola para participar como figurantes.

El interés por la Isla no ha dejado de crecer. Solo este año casi 300 rodajes se han realizado en Mallorca – si sumamos las cifras de la Palma Film Office –, y los augurios para 2020 son aún más prometedores con el rodaje de la serie de TVE La caza. Tramuntana como buque estandarte. Y mientras se estudia la construcción de un gran plató en la Isla, como solicitaba Netflix para venir a rodar más, la MFC parece haber contagiado su entusiasmo a todos los municipios mallorquines que hace unos días firmaron un acuerdo para agilizar los procesos y crear un sistema de apoyo para las filmaciones. Un gran paso para convertir Mallorca en el gran plató de Hollywood en el Mediterráneo.

5 RODAJES EN MALLORCA

El verdugo (1964): Luis García Berlanga rodó gran parte de los exteriores de este clásico del cine español en las cuevas de Porto Cristo.

Bearn o la casa de las muñecas (1983): Raixa, el Círculo Mallorquín y Orient fueron los escenarios de la adaptación del libro de Villalonga.

Muerte bajo el sol (1982): Formentor, Peguera y Dragonera fueron elegidos para esta adaptación de la novela de Agatha Christie.

Cloud atlas (2012): Sa Calobra, el Puig Major y la zona de Formentor fueron los escenarios de esta superproducción.

The night manager (2016): La miniserie de BBC, con Hugh Laurie, Tom Hiddleston, Olivia Colman, mostró una Mallorca espectacular.