Estrada, en la Fundació CollBardolet en 2012. | Amalia Estabén

TW
0

Residía desde el año 2013 en Mallorca, rincón del Mediterráneo que le inspiró y le acompañó hasta sus últimos días. La luz del pintor Adolfo Estrada se apagó por causas naturales el pasado 17 de febrero a la edad de 92 años, en Santanyí.

Hijo de emigrantes cántabros, Estrada nació el 13 de diciembre de 1927 en San José, California; pero su infancia y juventud transcurrieron en Santander, donde se formó artísticamente. En su juventud, la influencia más honda la recibió del pintor Pancho Cossío y del poeta José Hierro.

En 1952, Estrada se trasladó a Madrid. La influencia de Cossío se hizo patente en sus primeras obras de principios de los cincuenta. Intimismo y un interés por lo social se alternaron en los contenidos. Fue a principios de los 60 cuando comenzó su trabajo en publicidad.

Después viajó a Nueva York, donde realizó estudios de estética de la imagen con Alexei Brodovitch y grafismo y arte publicitario.

Tras su regreso a España, abandonó los temas sociales y comenzó el desarrollo de su particular intimismo. Considerado como «el poeta de la pintura», Estrada desarrolló un estilo y una técnica propios que lo hicieron único en el panorama del arte actual.

Mallorca

Desde el año 2013 vivía en Mallorca, adonde se había trasladado desde Madrid, su lugar de residencia durante la mayor parte de su vida. En la isla hizo dos exposiciones, una en la Fundación Coll Bardolet, en 2014, y en el Casal de Cultura de Santanyi, en 2018.

A lo largo de su carrera, numerosos coleccionistas adquirieron sus obras, presentes en colecciones públicas y privadas, como las del Reina Sofía, la Fundación Rumasa, Palacio de Liria o la Ford Foundation en Nueva York, entre muchas otras.