El artista Guillermo Broglia presenta sus nuevos trabajos en la capital de Estados Unidos, Washington. | Carles Domènec

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Guillermo Broglia (Palma, 1989) se ha dedicado a explorar las posibilidades creativas de las cámaras de un solo uso y aprovechar como virtud sus limitaciones técnicas. Con este principio, presentó esta semana en el centro Eaton de Washington (Estados Unidos) el libro My camera is broken con sus mejores imágenes, compartido con el artista Josh Craig quien, a su vez, trabaja con una sencilla cámara Polaroid. Con el mismo título, preestrenaron un documental de vídeo creación sobre el proyecto.

«El Eaton es una especie de Hub Cultural, un hotel que cuenta con una sección cultural y organiza un festival de cine», contó Broglia, desde Washington, a punto de viajar a Nueva York para presentar de nuevo el proyecto.

El trabajo de Broglia se complementa con el de Craig. «Coincidimos en una fiesta, donde me habían encargado filmar una boda de un documentalista de la BBC y Joshy participaba como DJ, él fotografiaba con una Polaroid y yo con cámaras de usar y tirar, compartíamos la afición por los mercadillos: él para buscar discos y yo las cámaras», desveló el mallorquín. El documental empieza con secuencias de esa fiesta y se sumerge en la manera de trabajar de los dos artistas en Mallorca.

«Lo que pensábamos que sería un vídeo de promoción del libro ha acabado siendo una película de videoarte, grabada en diez días y sin dinero, que ha tenido una excelente acogida en su preestreno en Washington», señaló Broglia, quien aseguró que «es un trabajo honesto, sin pretensiones, que ha conseguido que la gente conecte con una manera de vivir. Nos dicen que es muy original».

Antes de presentarlo en otros festivales, la idea es trabajar en la edición durante los dos próximos meses e incluir escenas omitidas en la primera versión. «En principio, pensamos ir con The broken camera a Berlín, París, Barcelona, Hong Kong y Los Ángeles», avanzó Broglia. De las fotografías del libro dijo que «lo interesante es aprovechar los fallos de estas cámaras tan básicas», y reveló que «vendí las copias que llevé a Washington, la gente quiere tener colgadas en casa esas fotografías, y también algunos de los libros, que forman parte de una edición limitada». En ese sentido, Broglia indicó que «vamos a producir una edición más amplia y nos falta preparar todo el marketing. Se trata de un producto artístico que va acompañado de una exposición con las cámaras, charlas y la proyección de la película».

Debilidades

El artista afirmó que «no me interesa tener un nombre, lo que quiero es poder vivir de lo que me gusta, trabajar creativamente sin dejar de ser yo mismo en ningún momento, usando las debilidades como puntos fuertes de mi trabajo», y añadió que «es un privilegio poder llevar a cabo proyectos en Estados Unidos, donde me salen trabajos, a diferencia de Mallorca». Broglia concluyó que «en la proyección de Washington los americanos me decían que tenían el deseo de ir a Mallorca porque descubrían un mundo auténtico, un viaje que les transportaba».