Aspecto que presentaba ayer el recinto de Ses Voltes, un espacio que será rehabilitado por el Ajuntament de Palma. | P. Pellicer

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El recinto de Ses Voltes, en el Parc de la Mar de Palma, ha sufrido un lento proceso de degradación en la última década. Pese a ello, continúa acogiendo diferentes actividades, como hace escasas semanas el Atlàntida Film Fest, que abarrotó el aforo, o el ciclo Cançons de la Mediterrània. Ahora, es el momento de «mejorar sus instalaciones, de rehabilitar el proyecto» que surgió de la mente «del arquitecto Elías Torres», según avanzó ayer a este diario el director general de Promoció y Difusió Cultural, Marcos Augusto.

Así, la Regiduría de Cultura de Cort proyecta un proceso de rehabilitación integral de este espacio histórico, patrimonial y cultural, desde el toldo, que se destrozó y fue retirado el pasado 2015 tras un temporal, hasta los espacios exteriores e interiores, como los camerinos, así como la zona de cafetería o los baños públicos, clausurados desde hace más cinco años.

«Es un proyecto con el que estamos muy ilusionados, sobre todo porque todos los palmesanos hemos vivido alguna experiencia en Ses Voltes, como asistir a un concierto, a una proyección, a una fiesta, forma parte de la memoria colectiva de la ciudad», prosigue Marcos Augusto. El proyecto, que ya está elaborado, contempla un plazo de ejecución de 12 meses y tendrá un presupuesto de cerca de 1,5 millones de euros. En este momento, se está trabajando en sacar la licitación de las obras, que se prevé que arranquen entre los años 2020 y 2021.

Emblemático

La Regiduría de Cultura ve en este proyecto «una oportunidad para tratar de crear allí una dinámica diferente, buscando un mayor interés por las actividades culturales y lúdicas, y también gastronómicas con el bar que hay en Ses Voltes». Se refiere a la zona de cafetería, sin servicio desde el año 2014. De esta forma, pretenden que Ses Voltes vuelva a ser «un espacio emblemático de Palma».

Por ejemplo, existe una necesidad real de remodelar la zona del escenario, así como los espacios interiores, salas que servirán, en el caso del edificio principal, para albergar el Museu Marítim del Consell. Por otro lado están los camerinos, «que permitirían traer a artistas de primer nivel y realizar espectáculos» de mayor calado. Cabe recordar que estos camerinos vieron surgir muchos grupos de música y teatro en los 80, como el grupo Peor Impossible.

El proyecto busca también atraer a un turista interesado en la cultura, más allá del sol y la playa. Otros de los objetivos principales son «sensibilizar a la población sobre la concepción del patrimonio como elemento de entidad cultural», «consolidar la imagen de la ciudad» como atractivo turístico y cultural; crear un reclamo «basado en el patrimonio excepcional» y, por último, «mejorar este espacio, de gran valor patrimonial, para que se continúe desarrollando allí una actividad cultural de calidad».