Jaume Ripoll es uno de los socios fundadores de la plataforma Filmin. | Joan Torres

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Hace diez años, la piratería estaba a la orden del día, «la gente no quería pagar por contenido online» y las distribuidoras «eran reacias a Internet». Con «ilusión» y «riesgo», en Barcelona se gestó la primera plataforma en streaming de cine y series en España, Filmin. Fue antes de la llegada de los gigantes Netflix o HBO. Este año, Filmin conmemora su décimo aniversario, una década en la que este portal basado en el cine independiente y con Europa como eje central se ha mantenido «fiel a sus principios y sus ideales». Lo dice uno de sus socios fundadores, el mallorquín Jaume Ripoll, que estos días está sumergido en los actos del festival de cine que organiza desde esta plataforma en Ciutat, el Altlàntida Film Fest, que arrancó este lunes su séptima edición. Precisamente, este certamen es uno de los «hitos» que han marcado el devenir de esta empresa.

La oficina en la que Filmin dio sus primeros pasos es hoy la misma, aunque con más trabajadores y un logo que ha mutado. En 2007 se fundó y, en 2008, se lanzó la primera versión de la plataforma.

Su primer golpe de suerte fue en 2011, cuando coincidió «la caída de Megaupload y la llegada a nuestro catálogo de Pa negre, de Villaronga». El segundo «hito» fue el estreno simultáneo en cines y en Filmin de Carmina o revienta, de Paco León, dando prestigio «a esta ventana», y otro acontecimiento determinante fue la inclusión de esta empresa en la producción cinematográfica con Barcelona nit d’estiu. Precisamente, ahora «estamos trabajando en una nueva película», Jean François i el sentit de la vida, del joven cineasta Sergi Portabella.

En todo este tiempo, «jamás hemos pensado en ampliar el espectro de nuestra oferta a Harry Potter o Transformers», remarca Jaume Ripoll sobre la razón de ser de Filmin, desde donde tienen claro que abrazarán el cine independiente «porque no podemos competir con Netflix y otros, no es nuestro camino».