Los vitrales restaurados e instalados en la Seu. Los andamios se desmontarán esta semana. | M. À. Cañellas

TW
6

Los vitrales de la Capella de la Santíssima Trinitat de la Catedral, el origen del templo y donde están enterrados los reyes de Mallorca, han regresado del taller Bonet de Barcelona, donde han trabajado en su restauración desde el pasado mes de febrero, y el Domingo de Ramos proyectarán hacia el altar mayor sus colores originales del siglo XIX.

Tras una limpieza a fondo han perdido el aspecto lechoso que habían adquirido debido a la suciedad que se les había ido adhiriendo desde su instalación, como capas y capas de polvo, telarañas o nidos de avispas. Ahora, un cristal exterior les protegerá y matizará la luz, explicó Catalina Mas, conservadora del patrimonio de la Seu. También se ha mejorado su instalación, ya que, en vez de fijarse directamente a la pared, como se hacía entonces, ahora los sujetan unos travesaños de acero inoxidable oscurecido con una pátina, aunque los plomos que forman las retículas son los originales.

Estos ventanales fueron realizados por la Casa Amigó, uno de los talleres catalanes especialmente dedicados a la vidriera religiosa, y representan a San Pedro y San Pablo en un estilo neogótico, que imita la decoración medieval, acompañados de iconografía vegetal y geométrica. Amigó realizaba algunos elementos de forma seriada, como las caras de ambos apóstoles, que son la misma y sólo cambia la inclinación de la cabeza.