Miquel Horrach, Gracià Sánchez, Antoni Serra, Francesc Sanchís, Norah Lapido, Arturo Fernández y Pep Servera, en la librería Born de Llibres de Palma. | Jaume Morey

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El sonido de unos pasos sobre el suelo de parquet. El susurrar de una capa durante una fría noche de invierno. La desesperante certeza de que alguien te está observando. Son solo algunos de los lugares comunes con los que se encuentran los lectores habituales de novela negra. Lectores como los del Club Mosqueiro de la librería Born de Llibres de Palma, que celebra la séptima edición de su Febrer Negre bajo el título Les geografies negres.

«El título está relacionado con nuestra creencia de que la novela negra está muy arraigada a la geografía. Ésta determina, en muchas ocasiones, lo que va a ocurrir en la historia», explica Francesc Sanchis, propietario de la librería. Siguiendo este leitmotiv, una de las novedades de esta edición es la Ruta criminal per Palma de Sebastià Bennàsar, que guiará a todos los interesados por algunos de los lugares más emblemáticos de la literatura policiaca ambientada en la Isla.

Una de las intenciones del Febrer Negre es que «la gente tenga claro que la novela negra no es un género inferior al resto». «Queremos que las personas puedan decir sin vergüenza que leen este tipo de literatura», comenta Arturo Fernández, director del club de lectura. «Ahora hay, además, mucha proliferación, y muchísimos autores entre los que elegir», añade.