Laura Vaquero, en la sala de ensayos de la Angela Bruno Dance Factory. | Jennifer Munar

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Laura Vaquero tuvo la oportunidad de estar entre bambalinas junto a algunos de los mejores profesionales del género musical en nuestro país hace dos años, cuando la seleccionaron de entre más de medio centenar de niñas para representar a Eponine en Los Miserables. El ajetreo del backstage le generó un interés del que no ha podido desprenderse, y que le ha llevado a obtener una beca para ir a bailar a Nueva York, a la escuela Broadway Dance Center. La consiguió tras conquistar a una de las bailarinas de Beyoncé, Shirlene Quingley, cuando impartió una clase magistral en la academia Angela Bruno Dance Factory de Palma el pasado 2014.

«Cuando me dio la beca yo solo llevaba dos meses tomando clases de danza. Me sorprendió muchísimo, pero me dijo que expresaba mucho al bailar y que solo me faltaba aprender la técnica», recuerda la pequeña con alegría. Vaquero recuerda a Quingley como una profesora «cañera pero divertida. La coreografía que nos enseñó era bastante difícil». Este verano ha podido reencontrarse con ella en Nueva York, donde además ha recibido lecciones de otros profesionales. «Por las mañanas iba a clase y por las tardes visité la ciudad y asistí a eventos como el New York City Panorama o un pase del musical El rey León», comenta.

Vaquero recuerda haber sido «bulliciosa» desde que era muy pequeña. «Siempre me ha gustado cantar, así que le dije a mi madre que quería que me apuntara a clases de formación musical», afirma. Aunque todavía es demasiado joven para tener decidido su futuro profesional, por el momento se divide «entre el canto y el baile. Tampoco me importaría ser profesora de danza», valora.

Por el momento, Vaquero demostrará su talento la próxima Nit de l’Art, puesto que cantará en la Plaça Major de Palma, a las 22.00 horas.