Rogelio Araújo, Rosa Vanrell, Toni Vera y Teté Matas, en Art Madrid. Arriba, pinturas de Albert Pinya, en Arco.

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Los galeristas y artistas mallorquines vuelven a casa tras casi una semana en Madrid, desperdigados por las cuatro ferias de arte que convirtieron a la capital en el centro de la creación y el mercado por unos días. Casi todos regresan contentos a pesar del 21 por ciento de IVA que grava al primero y de la crisis que ha afectado al sector en los últimos años. El domingo, el presidente colombiano, José Manuel de Santos, clausuró Arco, que tenía a su país como invitado de honor.

Arteminas, la feria más joven y enteramente mallorquina que ocupó la Escuela Superior de Ingenieros de Minas cerró el sábado. El domingo lo hicieron, además de Arco, Art Madrid y JusMad. Las ventas, el termómetro sobre la situación del arte en el interés de coleccionistas privados y públicos, animaron los expositores procedentes de Balears, en algunos casos desde el mismo día de la apertura de las ferias. Otras se remataron al final. Según datos de Arco, la feria más importante y veterana, se ha recuperado al coleccionismo español.