La pradela del Sant Jordi, de Pere Nisart, la joya de la corona del Diocesà, también sufre desconchones.

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Si bien el Consell de Mallorca tiene «postestad inspectora y protectora» del patrimonio de la Isla, será en la próxima Comisión Mixta de Patrimonio Histórico -creada en 2012 a partir de un convenio con la Diócesis de Mallorca- cuando la institución pregunte «sobre la situación en que se encuentran las piezas góticas» del Museu Diocesà, propiedad del Obispado. Así lo confirmó ayer el vicepresidente del Consell, Joan Rotger.

Este periódico publicó el pasado domingo distintas imágenes que evidencian el mal estado en que se encuentran numerosos retablos y lienzos góticos. A raíz de dicha información, «hemos tomado nota y el cauce a la hora de aplicar el convenio es esta comisión», explicó Rotger, sin precisar cuándo ésta tendrá lugar.

Desde la Catedral de Mallorca, a quien la Diócesis cedió la gestión del museo en noviembre de 2013, hablan de normalidad en lo que se refiere a la salud de las obras, pese al precario estado que reflejan las imágenes publicadas por este periódico. José Capoté aseguró que «el deterioro y el desgaste [de las pinturas góticas] es el normal de una obra de arte».

Hay que recordar que tras su rehabilitación, el Museu Diocesà reabrió en 2007 con todas las obras -alrededor de doscientas- restauradas. Llegaron desde conventos y parroquias al museo en óptimas condiciones. Siendo así, siete años después el estado de éstas -con desconchones y abombamientos- demuestra que el plan de conservación y mantenimiento no ha estado a la altura.

Contradicción

El mismo director del museo, Gabriel Amengual, confirmó a este diario que actualmente no «existe un plan, aunque la intención es revitalizar y reestructurarlo». Estas declaraciones contrastan notablemente con las ofrecidas ayer por José Capote, quien informó: «En estos momentos estamos elaborando un nuevo plan museográfico y se está ejecutando un plan de conservación, pero poco a poco porque el material es delicado y necesitamos informes para restaurar con garantías». En esta línea, aclaró que a finales de 2013 se encargó un informe técnico al Taller de Restauración del Bisbat de Mallorca «de todas las piezas del museo para saber su estado, su sintomatología, y conocer qué piezas era más urgente restaurar». Recurriendo a las conclusiones de dichos estudios, el gerente confirmó que hay piezas por arreglar «por detalles pequeños» o «pendientes porque su técnica es complicada». Capote no precisó desde cuándo se encuentran así las obras de arte, «a lo mejor ya estaban así desde hace años. No sabemos cuánto tiempo llevan así. En cualquier caso, no están mal cuidadas. Están con el clima, la humedad y la temperatura idóneas».