Pilgrims durante la clausura de la muestra de Guillem Ginard sobre el 11-S en la galería Sampol Sampol. | JOAN LLADO

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El grupo mallorquín Pilgrims (peregrinos, en inglés) ha hecho su debut discográfico con un primer álbum que incluye cinco versiones de algunos de los temas más tradicionales del «bluegrass» y otros seis propios que son una mezcla de estilos que arrojan un sonido «fresco y alegre».

Con una industria musical en horas bajas, los siete componentes de esta banda nacida hace tres años y liderada por Marta Ambrós y Guillermo Femenías, aseguran que han hecho el disco «para dejar constancia» de su trabajo, «como una tarjeta de presentación y sin más pretensiones comerciales».

La mayoría de los componentes de Pilgrims tiene formación musical clásica: uno es profesor de guitarra, otro de violín, también entre ellos hay una maestra de piano y una cantante.

Con todo este bagaje un día decidieron unir sus diversas aficiones y talentos para desarrollar un género poco conocido en España, como el bluegrass, que Ambrós define de «forma simplista» como «música de vaqueros».

Con un repertorio en inglés, el disco, que se presentará este sábado 21, a las 22.00 horas en la sala Dante, en Palma, incluye clásicos del género como «Angeline the baker» y «Old Joe Clark» y seis versiones propias, en las que se pueden encontrar desde aires pop, pasando por el piano, hasta un tono eclesiástico y gospel.

Pilgrims reúne también versiones de grandes figuras del género como George Williams o Tim O'Brein en un álbum con un repertorio «bastante variopinto», que «entra fácil» y gusta a la gente, incluidos a los más pequeños, apunta Femenías, guitarrista de la banda.

«Es una música fácil de recibir, alegre y energética», explica Beatriz Calderón, principal voz y quien además toca la mandolina.

Calderón considera que en este disco el grupo está «encontrando un lugar» en el que empieza a «sentirse a gusto».

Los temas propios fluyeron de manera «natural», de la misma manera que Pilgrims decidió dedicarse al bluegrass, sin pensar «en lo que queda libre» en el mercado, ya que es un género con poca difusión en España.

El bluegrass mezcla la música celta con el blues, influencias europeas y norteamericanos, que en Mallorca ha encontrado hueco de la mano de Pilgrims, que lo explica debido al movimiento musical «variopinto» que se desarrolló en Palma en la década de los 70 y 80, en el Centro de la Guitarra.

La llegada de músicos americanos a la isla, los barcos de marines, Milan y Bibiloni justifican este interés por el bluegrass, explica Ángel Matesanz, que toca el banjo, la armónica y melódica, y quien se define como «un aficionado» de este género de toda la vida. Enrique Pastor en el violín, Marko Lohikari, en el banjo old time y el dobro, y Woktek Sobolewsku, en el contrabajo, completan este grupo que sobre todo, pretende «pasárselo bien» en sus conciertos y que el público, que llega hasta bailar en sus presentaciones, se divierta.