CÓMIC

El drama de las víctimas de ETA llega a Barcelona de la mano de Bartolomé Seguí

| Palma |

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Bartolomé Seguí, sentado, y Felipe Hernández Cava, en la presentación de Barcelona.

Bartolomé Seguí, sentado, y Felipe Hernández Cava, en la presentación de Barcelona.

El dibujante Bartolomé Seguí (Palma, 1962) y el guionista Felipe Hernández Cava (Madrid, 1953) presentaron el pasado viernes en la librería La Central del Raval de Barcelona el álbum Las oscuras manos del olvido (Norma). La pareja obtuvo el Premio Nacional de Cómic en el año 2009 por Las serpientes ciegas .

«En Las serpientes ciegas contamos con referencias pictóricas, ahora son más bien cinematográficas y el cine me influye bastante en la forma de narrar y me ayuda a hacer una especie de casting de personajes», explicó Seguí, quien aseguró que «no queríamos caer en los clichés del terrorismo, de ahí una imagen de portada (un individuo sujeta una pistola, vestido como los médicos que curaban la peste) que condensa la profundidad de la narración y transmite agobio, con el título que solo se ve según se refleje la luz».

El libro, que toma el título de unos versos de Francisco de Quevedo, supone el cuarto álbum de Seguí y Cava, y ha sido editado primero en Francia por la editorial Dargaud. «Hubo una puesta en común de cómo veíamos los aspectos visuales y cromáticos de cada álbum», declaró Seguí, quien expuso que «al empezar me deslumbraban los dibujantes que demostraban un talento portentoso pero, con el tiempo, me han interesado más lo que consiguen desaparecer y convertirse en un mero instrumento de la narración».

El álbum presenta a un mafioso marsellés que ha pasado 30 años en la cárcel y tiene que encontrar a un etarra, encargo que aceptó antes de entrar en prisión». Hernández Cava argumentó que «el espíritu del libro está cerca de la serie negra francesa que, después del año 1968, añade un sustrato político y donde la historia tiene mucho peso», y aseguró que «el terrorismo de ETA es un asunto que he sentido mío desde hace tiempo, pensaba que debía hacer algo ya que no se puede aceptar que haya víctimas buenas y otras malas».

Felipe Hernández Cava vaticinó que «este asunto se va a poner de moda, hay una pugna para construir la historia de lo que sucedió, veremos un pulso donde escucharemos verdades y mentiras», e indicó que «las víctimas son incómodas en todos los procesos de negociación, el poder trata de cerrar la historia».

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